Sídney (Australia), 30 mar (EFE).- El Gobierno de Australia anunció este lunes un paquete de medidas para hacer frente al encarecimiento del petróleo derivado del conflicto en Oriente Medio, que incluye rebajas temporales de impuestos al combustible, apoyo a la importación y un plan nacional para garantizar el suministro energético.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, informó en una rueda de prensa celebrada tras una reunión del gabinete nacional de la adopción de un Plan Nacional de Seguridad del Combustible, acordado con estados y territorios, con el objetivo de "mantener Australia en movimiento" y asegurar el funcionamiento de la economía ante la volatilidad internacional.
El plan contempla cuatro niveles de actuación, desde la preparación hasta la protección de servicios críticos, y sitúa actualmente al país en la segunda fase, caracterizada por un suministro operativo aunque con disrupciones localizadas.
Como parte de la respuesta inmediata, el Ejecutivo reducirá a la mitad durante tres meses el impuesto especial a la gasolina y el diésel, lo que abaratará el combustible en unos 26 céntimos de dólar australiano (16 céntimos de euro) por litro.
Esta medida, junto con la eliminación temporal del cargo por uso de carreteras para vehículos pesados, supondrá un impacto de unos 2.550 millones de dólares australianos (unos 1.500 millones de euros) en las cuentas públicas, señaló el Ejecutivo.
Las autoridades también instaron a la población a moderar el consumo de combustible y priorizar el transporte público cuando sea posible, con el objetivo de dirigir los suministros hacia sectores esenciales y regiones más afectadas.
El Ejecutivo defendió que el paquete constituye una respuesta "temporal, específica y responsable" ante una crisis global cuya duración sigue siendo incierta, al tiempo que insistió en la necesidad de reforzar a largo plazo la autosuficiencia energética del país.
Las medidas de este lunes se unen a las ya adoptadas a mediados de marzo, cuando el país oceánico anunció la liberación de parte de sus reservas estratégicas de combustible, incluyendo el equivalente a unos seis días de gasolina y cinco días de diésel, para dar mayor flexibilidad al suministro interno.
Según datos actualizados este mismo lunes, el ministro de Energía australiano, Chris Bowen, indicó que Australia dispone de 39 días de reservas de gasolina (unos 6.000 millones de litros), 30 días de diésel y 30 días de combustible de aviación (alrededor de 800 millones de litros). EFE
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