Bogotá, 27 may (EFE).- Al ritmo de los tambores que la acompañaron toda su vida, Colombia homenajeó este miércoles a Totó la Momposina, fallecida el pasado 17 de mayo en Celaya (México), en una ceremonia oficial más parecida a una fiesta popular que a un acto solemne en el Capitolio Nacional.
El protocolo se rompió desde la convocatoria: la familia de Totó hizo una invitación abierta a músicos, artistas y público en general a los que pidió dejar las prendas de color negro de luto y vestir de blanco o con colores para celebrar el legado de la artista caribeña.
Sonia Bazanta Vides, nombre de pila de la cantante nacida el 15 de agosto de 1940 en Talaigua, en la región de la Depresión Momposina (departamento de Bolívar), de cuya cultura tomó el nombre artístico, falleció a los 85 años de edad en México, desde donde su cuerpo fue trasladado a Colombia para rendirle honores de Estado en el Congreso con el féretro cubierto por la bandera nacional.
"La música ancestral es la que llega al cielo", dijo Totó en 2018 en una entrevista con EFE en Mompox, a menos de una hora de Talaigua, y cuyo mensaje fue recordado hoy por su familia al despedir a la artista que dedicó su vida a expandir los sonidos afroindígenas y campesinos de Colombia.
Mientras se realizaba la ceremonia oficial en el Capitolio, un grupo de mujeres con vestidos blancos típicos del Caribe colombiano llenó de música y baile la plaza Bolívar hasta donde llegaron desde diferentes partes del país para despedir a la maestra.
La gaita, la cumbia, el bullarengue, el porro y mapalé se apoderaron del espacio en el que el rostro de Totó fue protagonista.
La ceremonia de homenaje estuvo encabezada por la vicepresidenta colombiana, Francia Márquez; la senadora Aída Avella y el representante a la Cámara Juan Carlos Lozada, quienes resaltaron el aporte invaluable de la cantante.
"Gracias maestra por darle voz a estos territorios olvidados. Gracias maestra por traer el legado de nuestros ancestros indígenas y campesinos y llevar con orgullo el nombre de Colombia", declaró Márquez.
"Fue la mejor embajadora de nuestra cultura en todo el planeta. Su voz, su carisma, su baile, su forma de llegar a la gente no lo olvidaremos nunca", aseguró Avella por su parte.
El Congreso aprobó una resolución para rendir todos los honores de Estado a Totó, como izar la bandera a media asta y poner su imagen en una de sus salas, "por su trayectoria artística admirable".
Por su parte, el Ministerio de las Culturas aseguró que se va una "maestra fundamental" que "entendió que la memoria de un país se guarda en una canción" y destacó que su presencia en la escena mundial sirvió para abrir espacios a otros artistas.
El hijo mayor de Totó, Marco Vinicio Oyaga Bazanta, quien la acompañó a lo largo de 40 años llevando su música a todo el mundo, recordó los orígenes de su madre y la importancia del legado de sus ancestros.
"Ella nos recordaba quiénes somos, hacia dónde vamos y de dónde venimos", aseguró Oyaga y dijo que en su casa "entraban todos", sin distinguir origen.
"Ella ya no se llamaba Sonia Bazanta, mi abuelo la nombró Totó y desde entonces todos la llamaban así", recordó Oyaga, quien se refería a su madre como 'Totico'.
La ceremonia concluyó al ritmo de la agrupación Los tambores de Totó que interpretó algunos de sus éxitos, como 'La Candela Viva', 'El pescador' y 'Aguacero de mayo'.
Las exequias de la artista se celebrarán este jueves en la Catedral Primada y el viernes habrá una ceremonia conmemorativa y un ritual privado de despedida en Mompox, a orillas del río Magdalena.
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