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Hay un pingüino "nihilista" que decidió abrazar una muerte segura. Internet lleva semanas obsesionado con él

Hay un pingüino

Si dentro de muchos años algún historiador se pusiese a investigar cómo ha arrancado el mundo 2026 se encontraría con una sorpresa de esas que hacen enarcar las cejas: la humanidad (o al menos esa parte de la humanidad que se codea en Internet) ha empezado el año fascinada por un "pingüino nihilista"

Con Ucrania en guerra, Trump amagando con anexionar Groenlandia a EEUU (por las buenas o las malas) y Nicolás Maduro retenido en una prisión de Nueva York, medio planeta se dedica a especular por qué diablos un buen día de 2007 un palmípedo del Antártida emprendió un viaje suicida que habría inspirado al mismísimo Friedrich Nietzsche. Suena estrafalario, pero tiene sentido.

¿Qué diablos hace ese pingüino? Suena estrafalaria, pero desde hace semanas miles de personas repartidas por el ancho mundo se hacen esa misma pregunta: ¿Qué está haciendo ese pingüino? El ave en cuestión es un Pygoscelis adeliae, un 'Adelia' como los hay a miles en la Antártida, pero que hace unos 19 años se cruzó por pura casualidad con las cámaras del cineasta alemán Werner Herzog mientras grababa su documental 'Encounters at the End of the World'

La cinta dura casi 100 minutos durante los que Herzog muestra llanuras níveas, focas, escenas submarinas y multitud de paisajes helados. En un momento dado sin embargo su cámara captó algo curioso, un detalle que llamó la atención de algunos críticos hace años y que ahora tiene revolucionado a media Red. 

La escena muestra a un pingüino de Adelia haciendo algo totalmente contraintuitivo. Sin que sepamos muy bien por qué, el animal empieza a caminar con paso firme alejándose del resto de su bandada, adentrándose entre montaña heladas. Por delante, la nada. Ni compañía. Ni comida. Es decir, muerte.

"But, Why?" La escena es impactante. Primero porque parece ir contra el sentido común más básico. Al menos el humano. Segundo, por la sorprendente determinación del pingüino, que emprende su camino sin vacilar y solo por un breve instante parece detenerse para mirar todo lo que deja a sus espaldas. 

El tercer motivo por el que ha cautivado a medio Internet es porque el propio Herzog se encargó de darle importancia y resaltar su dramatismo. "But, why?", se pregunta el cineasta alemán en la narración que acompaña a la escena. Al fin y al cabo por delante solo tiene kilómetros y kilómetros y kilómetros yermos que lo alejan cada vez más de la seguridad de su colonia y las fuentes de alimento.

"Nos llamó la atención. No se dirigía a las zonas de alimentación situadas al borde del hielo ni regresaba a la colonia. Poco después lo vimos dirigirse hacia las montañas, a 70 kilómetros de distancia. El doctor Ainslie explicó que, aunque lo capturara y lo llevara de vuelta a la bandada, volvería a las montañas. Pero… ¿Por qué?", cuenta fascinado Herzog. La pregunta completa sería algo más larga: ¿Por qué narices desoiría un pingüino su propio instinto de supervivencia?

¿Habrá una razón, no? Eso mismo es lo que se planteó en su día el documentalista y lleva semanas inquietando a medio mundo. Hay quien ha especulado que el pingüino tal vez tenía un problema que alteraba su orientación o una dolencia que afectaba a su comportamiento. Se habla incluso de posibles cambios a nivel ambiental o de un instinto exploratorio poco convencional. 

Si el panorama no fuera perturbador de por sí, se le añade la inquietante observación de Ainslie: no importa que Herzog o cualquier otro intentase corregir su rumbo. El animal volvería a emprender su travesía mortal casi al instante.

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¿Es algo tan extraño? La actitud del pingüino sí. Nuestros intentos por encontrarle una explicación que se ajuste a nuestra forma de ver el mundo (a menudo desde una óptica antropocéntrica), no. Los humanos llevamos tiempo debatiendo si los animales tienen algo similar a un sentido de la moralidad. Por ejemplo, nos preguntamos si en episodios que a nosotros nos parecen crueles hay una intencionalidad latente o simplemente son fruto del instinto. Incluso hemos especulado con la posibilidad de comportamientos "altruistas" en la fauna.

Tal vez suene raro, pero son preguntas que han surgido a la vista de comportamientos concretos. Un cuervo que encuentra una gran cantidad de carne y decide avisar a otros compañeros para compartir el festín, una ballena invirtiendo tiempo y energía en proteger a una foca atosigada por las orcas, un pato que cuida de un cachorro de otra especie, poniéndose incluso en peligro.

¿Están siendo generosos esos animales? ¿Son desinteresados o actúan movidos por un instinto que, en último término, busca su preservación y la de su especie? Son cuestiones tan complejas que incluso han dado pie a estudios científicos.

¿Qué tiene que ver con el pingüino? Pues que en las últimas semanas, después de que el vídeo de Herzog volviese a ganar popularidad en redes, mucha gente ha visto en el palmípedo una actitud 100% humana. Eso sí, una que poco o nada tiene que ver con altruismo o crueldad. Lo que aprecian es puro nihilismo, la doctrina que abraza la "nada" (de ahí su nombre, 'nihil') y niega los pilares en los que se han apoyado los filósofos durante siglos: la existencia de principios religiosos, políticos y sociales y, en general, cualquier fundamento en la moral.

No hay propósito. Ni la vida tiene un significado como el que le han querido buscar durante siglos las religiones. ¿Y qué hace el pingüino de Herzog si no abrazar eso mismo, la nada? ¿No evoca, en palabras del periodista Adil Faouzi, "una deserción intencionada de la lógica de la vida misma"? El animal grabado por Herzog parece captar tan bien esas ideas, condensarlas de una forma tan potente, que muchos lo han apodado así: el "pingüino nihilista".

¿Un poco rebuscado, no? Depende. No sabemos qué motivó a aquella pequeña criatura a emprender una travesía hacia su propia muerte y quienes han intentado encontrarle explicación apuntan (como decíamos antes) a una posible enfermedad o algún tipo de alteración en su capacidad para orientarse. 

Lo que sí resulta incuestionable es su simbolismo. Y que se presta a interpretaciones antropocéntricas más complejas de lo que parece. Una, particularmente interesante, la dejaba ahce poco la doctora Rebecca Marks en The Culture Dump. Más allá de la fuerza romántica de la escena, incluso de sus similitudes con el famoso lienzo 'El caminante sobre el mar de niebla' (1818), de Caspar David Friedrich, Marks traza su conexión con el nihilismo.

Y eso… ¿Por qué? "Hay un vínculo importante entre el pingüino de Herzog y las obras de Nietzsche. En términos simples, su idea sobre el nihilismo es que las fuentes tradicionales de significado, como la religión, han colapsado. Eso puede abordarse de dos maneras", reflexiona. "Está el nihilismo pasivo, donde uno se resigna a la falta de sentido. En segundo lugar está el activo, donde, en respuesta al vacío, dices: 'La vida no tiene sentido y, como la vida no tiene sentido, rechazo la colonia y abrazo el medio en busca de algo superior. Creo mi propio sentido'".

Marks reivindica que la criatura antártica representa esta última posición, la del "nihilista activo". "Lo que hace al pingüino nietzscheano no es que sea suicida (de hecho Nietzsche rechazaría el suicidio), sino que se niega a vivir de forma pasiva. Se lanza de cabeza al vacío. La razón por la que este pingüino resuena con tanta fuerza es porque se ha desviado de su naturaleza", incide la doctora, que recuerda que la filosofía de Nietzsche nos invita a "ir más allá de nuestra naturaleza".

¿Hay más preguntas? Sí. Sobre todo dos. La primera es si la actitud del misterioso pingüino de Herzog se presta a más interpretaciones, algo que se responde fácilmente echando un ojo a las redes y los (muchos) autores que en los últimos días se han lanzado a teorizar sobre su comportamiento errático.

Curiosamente hay quien ha visto algo muy distinto a una actitud autodestructiva y derrotista. Desde su punto de vista, la travesía del animal puede entenderse como una demostración de fuerza de voluntad, de capacidad para romper amarras, actuar con determinación y buscar el propio camino.

¿Y la otra pregunta? La otra pregunta es… Si el vídeo se grabó hace casi 20 años, ¿por qué diablos se ha viralizado justo ahora, en 2026? Marks sugiere que el comportamiento del pingüino ha podido resultarnos sugerente justo ahora por el contexto: llega en "un mundo cada vez más vigilado" y ajeno a nuestro control, uno en el que fantasear con la posibilidad de alejarse hacia las llanuras. "Tal vez tenga algo que ver con el atractivo del inconformismo radical", especula. 

También podría ocurrir lo contrario y que el pingüino de Herzog nos sirva como "un símbolo de alienación", una figura en la que vemos reflejada nuestra soledad. Sea como sea, algo está claro: su poder visual no ha tardado en llamar la atención de marcas que lo han usado para promocionarse. Incluso la Casa Blanca le ha sacado partido con fines políticos en su pulso para dominar Groenlandia.

Apostemos por una u otra lectura, quedará botando siempre esa pregunta que se hacía con tono meditabundo Herzog tras las cámaras: "But, Why?

Imagen | Danielle Barnes (Unsplash) 

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La noticia Hay un pingüino "nihilista" que decidió abrazar una muerte segura. Internet lleva semanas obsesionado con él fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

Enero 30, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 27 visitas

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