Hong Kong, 20 abr (EFE).- Los residentes de siete bloques del complejo privado Wang Fuk Court, en el distrito hongkonés de Tai Po, iniciaron este lunes el regreso escalonado a sus viviendas devastadas por el incendio del 26 de noviembre, el más mortífero registrado en la región semiautónoma en casi ocho décadas, con 168 fallecidos.
El operativo, diseñado por el Gobierno como un acceso temporal y controlado a inmuebles condenados a la demolición, se prolongará hasta principios de mayo y permitirá que unas 6.000 personas entren en alrededor de 1.700 pisos durante franjas de tres horas, en grupos reducidos y bajo estrictas medidas de seguridad.
El vicejefe de la Secretaría de Administración, Warner Cheuk, señaló que este lunes regresaron los primeros 269 vecinos, de 78 hogares del bloque Wang Sun House, el primero de los edificios dañados que reabre parcialmente.
Los inmuebles más afectados han sido sectorizados como zonas de peligro y permanecen acordonados, mientras se han reforzado elementos estructurales en áreas debilitadas para reducir riesgos durante las visitas.
Los residentes solo pueden entrar equipados con casco, guantes, mascarilla, gafas protectoras y linternas, ante la falta de electricidad, los restos de hollín y la mala ventilación.
Se han instalado aseos portátiles en plantas alternas y limitado el acceso diario a un número concreto de pisos en los bloques con daños más severos, donde solo cinco niveles están disponibles cada jornada.
La tragedia, que afectó a edificios envueltos en andamios y lonas de obras, ha sido vinculada por los investigadores a materiales inflamables y a la degradación de los sistemas de protección contra incendios, lo que ha reavivado el debate sobre los estándares de seguridad en proyectos de rehabilitación de grandes conjuntos residenciales.
Mientras, avanzan las audiencias públicas del comité independiente que investiga las causas del siniestro y el fallo casi total de las medidas de seguridad.
El panel ha identificado hasta seis factores humanos, entre ellos la desactivación de las alarmas y de las bombas contra incendios días antes del suceso, en el marco de trabajos de reparación de los depósitos de agua situados en las azoteas, y examina posibles incumplimientos de las obligaciones de mantenimiento por parte del contratista. EFE
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