La Guerra Civil, vista desde una perspectiva arqueológica para "dar nuevas respuestas"

Toledo, 3 may (EFE).- Investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha estudian los restos de la Guerra Civil a través de la arqueología para "dar nuevas respuestas", ya que al analizar objetos hallados en el campo de batalla con una metodología arqueológica se llega a historias que no aparecen recogidas en los partes de guerra.

Este es el objetivo de Ángela Crespo Fraguas, doctora, profesora asociada en la Facultad de Humanidades de Toledo en el departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Castilla la Mancha y autora del libro 'Cicatrices en el paisaje: La fortificación de campaña y su evidencia arqueológica en la provincia de Toledo, 1936-1939'.

En una entrevista con la Agencia EFE con motivo del 90 aniversario del inicio de la guerra, Crespo destaca la importancia de analizar ese periodo histórico también desde un punto de vista arqueológico.

Crespo afirma que "estudiar los restos de la Guerra Civil a través de la arqueología permite matizar a la propia historia, incluso corregirla y dar nuevas respuestas", ya que la arqueología es "una herramienta más" que se incorpora a los archivos que ya existen.

"Al final, los arqueólogos estudiamos lo que vemos en ese momento e interpretamos sobre el territorio los restos que han quedado", expone Crespo que, por ejemplo, cita el caso de la 'Cota 6-7' en Pinto (Comunidad de Madrid), que según los documentos "parece que fue fácil tomar la posición" y que no hubo enfrentamiento.

Pero, según afirma Crespo, cuando empiezan a "prospectar", se encuentran fragmentos de granadas de mano y "si hay granadas es porque ha habido un enfrentamiento muy próximo, porque son armas que implican un cuerpo a cuerpo, y eso es porque ha costado tomar" la posición.

"Era mejor decir que se había tomado la cota sin pena ni gloria, para debilitar la moral de los que tienes en contra y ensalzar el poderío de los tuyos", analiza Crespo.

También se usa la arqueología para investigar los pueblos bombardeados durante la contienda y que fueron reconstruidos por la Dirección General de Regiones Devastadas, si bien señala que algunos pueblos en vez de reconstruirse se hicieron totalmente nuevos, ya sea sobre el antiguo o en las inmediaciones del destruido.

Nicolás Torres, profesor ayudante doctor del Departamento de Geografía, Ordenación del Territorio y la Facultad de Humanidades de Toledo y autor del libro 'La turistización patrimonial del franquismo. Conexiones pasadas y presentes en la gestión del patrimonio cultural', estudia por su parte cómo en pleno conflicto bélico, en 1938, se desarrolló un 'turismo de guerra'.

"Durante el propio conflicto de la Guerra Civil se llevaron a cabo diferentes itinerarios por el bando nacional para poder ver cómo iba avanzando el conflicto", en el que se alternaban la visita a "espacios bélicos propiamente dichos", como campos de concentración reales y con presos, con estancias en lugares "donde no había sucedido nada, paisajes idílicos", dice.

Todo ello, añade, con un objetivo propagandístico de "mostrar que se iba avanzando en la guerra y que el avance que se estaba haciendo era positivo".

Si bien Torres señala que España no fue pionera en este turismo de guerra, sí lo fue en que "las industrias turísticas del momento permitían comprar un billete a modo de pasaje, en el que por un módico precio entraban los desplazamientos, el alojamiento, la manutención y las visitas de los espacios".

Este investigador afirma que el bando republicano también organizó este tipo de viajes, no turísticos en sí, sino para personalidades del mundo de la prensa o políticos a los que se quería enseñar que la república estaba luchando "por la legitimidad y a la vez mostrar los daños que estaba generando el bando nacional".

Esas rutas turísticas, de las que Torres señala que se crearon cuatro o cinco -una de ellas en el norte, desde el santuario de Covadonga hasta el 'cinturón de hierro' de Bilbao- "pusieron un precedente muy importante" para el turismo en España, y afirma que esa rutas de guerra "asentaron la creación luego, en la década de los 40 y 50, de las rutas nacionales de turismo", y de hecho sostiene que "muchas siguen existiendo en la actualidad". EFE

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Mayo 3, 2026 • 1 hora atrás por: Infobae.com 0 visitas 2059771

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