Madrid, 22 abr (EFE).- 'La memoria de las bicicletas', Premio SM El Barco de Vapor 2026, es "un libro de las primeras veces, una comedia de aprendizaje" que su autor Josan Hatero recomienda, con humor, "a lectores de 10 a 99 años como las etiquetas de los juegos de mesa familiares de los setenta, accesible a todos los públicos".
En una entrevista con EFE la víspera del Día del Libro, Josan Hatero (Barcelona, 1970) explica que la historia parte de un niño de 11 años (Martín) que descubre que este año "en casa no hay dinero para viajes", así que toca pasar el verano en el pueblo de su madre, una aldea gallega imaginaria (Corvo Blanco) que está inspirada en Melide, la parroquia coruñesa donde pasó los veranos de su infancia y que recuerda como una "explosión absoluta de libertad".
Y el que se presentaba como el peor verano de su vida, resulta ser inolvidable. Martín (Martiño para su tía abuela) aprende a andar en bicicleta, descubre el primer amor, deja de temer a los perros, hace nuevos amigos y aprende de cuidados, al empatizar con su tía abuela (Aurora) que sufre alzhéimer y vive esperando la carta que nunca llega de un antiguo novio.
Hatero considera que la novela, editada por SM e ilustrada por Mikel Valverde, es "una comedia luminosa de verano", que tiene la bicicleta como metáfora de aprendizaje: "Es la que te enseña a caerte y levantarte".
Dice Hatero que el libro narra un cambio en la vida de los personajes, "Martín empieza a intuir las complejidades del mundo adulto, se enamora perdidamente de una chica mayor y despliega todos los encantos para conquistarla".
Si bien el municipio de Melide, reconvertido en Corvo Blanco, ha servido de escenario para situar la novela, los personajes son pura ficción: "A mí me gusta inventar, no me inspiré en nadie en particular aunque puede haber algunos ramalazos autobiográficos".
En el libro, Hatero aborda múltiples temas desde las relaciones de los padres y el miedo a la separación, la autoestima, los miedos, las inseguridades, el contraste entre la vida de ciudad y la de campo hasta los cuidados, el amor romántico preadolescente, la desmemoria y la vejez".
Hatero admite que cuando empieza una historia es un "escritor de brújula", es decir, sabe la dirección, pero no el camino: "Siento que estoy en un camino oscuro y tengo una linterna que me acompaña y voy alumbrando a medida que paso, pero no sé muy bien adónde voy".
Reconoce que confía mucho en su intuición en el proceso de escritura: "No tengo una escaleta programada, sé lo que quiero, pero soy muy poroso en el desarrollo del libro".
Hatero explica que en Barcelona de niño vivía en el barrio Horta, lindando con Nou Barris, una zona entonces conflictiva que hacía muy difícil que tus padres te dejaran bajar a jugar la calle, así que las vacaciones de su infancia en Melide eran una "explosión de libertad".
El escritor revela que el desarrollo de la novela se basa en "crear conflicto para luego cerrarlos" y eso, dice, hace la novela interesante y que avance.
Cuenta el autor que la novela también reivindica "la escritura a mano, las cartas en papel o los clubes de lectura de niños" y como, en definitiva, "la literatura mejora la vida".
El escritor, que debutó en la literatura infantil y juvenil con la obra 'Volverán a por mí' (Galera, 2011), Premio Jóvenes Lectores), considera que la novela premiada "la disfruta tanto un niño como un adulto", ya que tiene valores y desarrolla una historia de personajes fuertes, con una estructura compensada y un lenguaje limpio.
Hatero revela que venía de escribir 'thriller' ('La cosecha pálida', en 2022; y 'La última bestia', 2025), así que el cuerpo le pedía algo "alegre y luminoso", que compagina con su carácter.
Reconoce el escritor que se siente muy vinculado a Galicia, donde veraneó en su infancia y hasta los 17 años y aunque dejó de ir un tiempo tras la muerte de su abuela, ha retomado el destino como uno de los lugares que le hace más feliz: "Me ayuda a respirar".EFE
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