Paula Yue Alonso
Madrid, 24 abr (EFE).- Hay más de 77.355 pistas de pádel. Solo en España, 17.300, el 22,36% del total. Su popularidad es innegable, pero se ve criticada por el ruido que genera el impacto de las pelotas sobre las paredes. Dos pistas de pádel en Madrid fueron cerradas por incumplir las mediciones acústicas. La solución está en la insonorización, un mundo que conoce muy bien el negocio musical.
Filip Jenvén, director y fundador de la empresa sueca Padel Acoustics, viene de la industria de la música. Antes de llegar al mundo del pádel en 2019, trabajó como productor y en la construcción de estudios de música y clubes nocturnos. Un amigo suyo, que sabía de su experiencia, le preguntó si era posible crear algo para pegar en las paredes capaz de insonorizar el ruido, pero con un precio asequible.
“Un club de pádel es un tipo de sala especial y única. En una sala normal no hay paredes acristaladas por todas partes. En un club de pádel, el sonido y las pelotas rebotan por todas partes, en pequeñas secciones y eso crea el eco. Es como escuchar el ruido del pimpón sin parar. Cuanto más cristal y más paredes haya por todas partes, más problemas tendrás en general”, explica a EFE Jenvén sobre las particularidades de la estancia.
Rechazaron la idea de usar paneles acústicos como los que se utilizan en las cabinas de estudio. Colocar uno a uno “lleva demasiado tiempo”, se “necesita a dos personas” y “el precio sube mucho”, cuenta a EFE Jenvén.
Probaron distintas fórmulas de telas en el laboratorio hasta que dieron con la solución para las pistas de pádel de interior: unas cortinas acústicas antirruido capaces de montarse en una hora y por solo una persona.
Diseñadas para mejorar el ambiente acústico interior, no bloquean por completo la transmisión del sonido entre las distintas estancias, ya que el material sigue siendo textil y no una pared sólida. Su precio oscila de los 10.000 euros, y para proyectos más grandes de 20-30 cortinas a los 120.000 euros, en función de los metros cuadrados.
En el caso de las pistas en exterior, la empresa española Piranha Padel Company, consciente de la contaminación acústica que produce el pádel, inventó en 2024 un sistema de barreras acústicas (PadelCourtProtectNoise) que se instalan por la parte de detrás de la pista, cerrando todas las partes abiertas y enjaulando el sonido para cerrarlo acústicamente y reducir los decibelios en zonas urbanas o residenciales.
“El precio de sus sistemas acústicos en pistas de exterior varían de los 5.000 a los 15.000 euros en función de las necesidades de cada club y distancia entre los vecinos”, comenta el director ejecutivo de Piranha Padel Company, Paco Costa, a EFE.
Ahora, los más de 35 millones de aficionados, según datos del informe de la Federación Internacional de Pádel de 2025, podrán seguir disfrutando de la cancha, tanto en exterior como en interior, sin perturbar a sus vecinos. EFE
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