En Palacio se han ido convenciendo de que la Ley de Reconstrucción necesita un soporte más amplio que solo los propios, y que pasar la aplanadora ahora puede terminar afectando la propia enmienda -por no tener estabilidad en el tiempo- y dinamitando la posibilidad de lograr otros acuerdos con la oposición. De ahí que La Moneda haya abierto canales de diálogo antes de la votación -este miércoles- en el Senado.
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