El Ciudadano
La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la posterior respuesta de la nación persa, abrió las puertas a un escenario de guerra en Asia Occidental, cuya magnitud, según el doctor en Ciencias Sociales y experto en historia contemporánea de Medio Oriente, Pablo Álvarez, podría generar un coletazo económico en países «altamente dependiente del comercio exterior» como es el caso de Chile.
Durante la madrugada del pasado sábado, las fuerzas estadounidenses e israelíes llevaron a cabo la operación “Furia Épica”, con el objetivo de aniquilar a algunos de los dirigentes iraníes más influyentes, entre ellos el Líder Supremo de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Alí Jamenei y el presidente Masud Pezeshkian.
En respuesta a este ataque, las fuerzas de Irán respondieron con misiles y drones a Israel y a las bases estadounidenses ubicadas en varias naciones de la región por lo que se registraron bombarderos en Jerusalén, así como en Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Arabia Saudita y Baréin.
Este conflicto bélico gatilló un intenso debate político en Chile. El Gobierno del Presidente Gabriel Boric condenó la escalada y apeló al respeto a la soberanía e integridad territorial de los Estados, así como al derecho internacional.
A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores indicó «estas acciones, en un contexto regional altamente tensionado, pueden tener consecuencias para la estabilidad de la región y la seguridad internacional». Por ello, «Chile hace un llamado a detener la violencia, asegurar la protección de la población civil y reitera su firme compromiso con la no proliferación nuclear».
«Chile reafirma su adhesión a los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y con el derecho internacional humanitario, en particular el respeto a la soberanía e integridad territorial de los Estados, la prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza, la obligación de resolver las controversias internacionales por medios pacíficos y la protección de la población civil», planteó.
Sin embargo, desde la futura administración de José Antonio Kast valoraron la acción llevada a cabo por EE.UU. e Israel.
«Chile siempre debe ser aliado de las naciones que promueven la libertad y la democracia, y en consecuencia valoramos el esfuerzo por reestablecer la seguridad nuclear y el respeto irrestricto al derecho internacional», planteó un comunicado emitido por la Oficina del Presidente Electo (OPE)
«Vemos con preocupación las hostilidades que se están desarrollando en Medio Oriente y en qué medida éstas puedan afectar a la población civil y causar víctimas inocentes», indicó el textol.
«Condenamos, asimismo, los ataques indiscriminados del régimen iraní a distintos países de la región», agregó.

En conversación con Diario U. de Chile, el académico Pablo Álvarez, especialista en historia contemporánea de Medio Oriente y sus vínculos con América Latina, desglosó los impactos inmediatos que ya se comienzan a visualizar en el horizonte económico global, a raíz de la guerra en Asia Occidental advirtiendo que Chile podría resultar afectado por las consecuencias de una crisis de esta magnitud.
“Chile es un país chico, medio alejado, pero que depende mucho del comercio internacional, entonces obviamente como la economía internacional se resiente, a nosotros nos afecta”, advirtió.
“Es difícil anticipar las consecuencias el conflicto porque estamos más o menos lejos, pero evidentemente hay cuestiones que son obvias. Por ejemplo, el precio de los hidrocarburos, el precio internacional del petróleo, lo que significa para el tránsito internacional, los turistas que van al Medio Oriente y para las relaciones internacionales”, explicó el doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, tallando los primeros eslabones de una cadena de efectos que inevitablemente golpearán el bolsillo de los chilenos y la estabilidad de su matriz productiva.
El académico subrayó que, aunque geográficamente distante, nuestro país no está aislado de los impactos del conflicto bélico.
“La repercusión global va a ser enorme, porque los precios de los hidrocarburos van a seguir aumentando, la inestabilidad va a seguir aumentando y el comercio internacional se va a resentir muchísimo. Y entonces se nos viene una temporada muy, muy, muy nefasta”, advirtió al referirse difícil periodo que, a su juicio, enfrentará la economía local como coletazo de la guerra en Asia Occidental.
En opinión del experto, los enfrentamientos difícilmente se resolverá n en el corto plazo
“Esto va a seguir repercutiendo, va a seguir escalando, porque esto va a tardar mucho en solucionarse”, afirmó, apuntando a que la inestabilidad política y militar en la zona continuará presionando los mercados internacionales y generando un clima de incertidumbre perjudicial para la inversión y el crecimiento.
Más allá del impacto económico, el académico planteó una preocupación de fondo: el debilitamiento del derecho internacional y de las instituciones multilaterales. Para Álvarez, la acción militar unilateral de las potencias occidentales sienta un precedente peligroso que erosiona las frágiles bases de la convivencia globa.
Consultado por las declaraciones de la Oficina del Presidente Electo, que calificó la respuesta iraní a las agresiones como una sobrerreacción y valoró el esfuerzo de Estados Unidos e Israel por “reestablecer la seguridad nuclear”, el académico fue crítico respecto del enfoque adoptado.
En su opinión, el principio que debe regir la política exterior chilena deb sere el de la defensa irrestricta del derecho internacional.
“La comunidad internacional se sustenta justamente sobre el derecho internacional y las instituciones internacionales. Y esto —la guerra de Israel y de Estados Unidos sobre Irán— claramente no tiene ningún sustento en el derecho internacional”, afirmó tajantemente, desmarcándose de la postura que justifica la acción bélica.
En este contexto, el experto apuntó directamente contra el republicano y su círculo más cercano, señalando una carencia fundamental en su forma de abordar la política exterior. La defensa acrítica de las acciones de una potencia extranjera, sin considerar el derecho internacional ni los intereses nacionales de Chile, es vista por Álvarez como un error que evidencia una falta de formación en la materia.
“Es preocupante ver que el presidente electo no tenga conocimiento de relaciones internacionales y no se rodee de gente que tenga conocimiento, pero al mismo tiempo expresa opiniones que me parecen desafortunadas”, indicó.
Para el experto en historia contemporánea de Medio Oriente, no se trata solo de un error de cálculo, sino de una cosmovisión que simplifica peligrosamente la complejidad y magnitud de un conflicto como el que se está desarrollando en Asia Occidental.
“Me da la impresión de que no solamente sabe poco sobre lo que está hablando, sino que hay un cierto sesgo occidentalista: ‘Estoy del lado de los buenos, y los buenos son de este lado del mundo. O sea, Irán es como los malos de la película’”, planteó Álvarez.
En su opinión, esta perspectiva, que divide el tablero internacional entre fuerzas del bien y del mal, impide un análisis certero y basado en la realidad de los hechos, lo que resulta perjudicial para una lectura realista de la política y las relaciones internacionales.
“Dividir el mundo de esa forma, bueno y malo, es súper negativo para las relaciones internacionales”, sostuvo.
A su juicio, la lógica de bloques civilizatorios —“occidente cristiano” versus “islam diabólico”— responde más a mitologías ideológicas que a un análisis estratégico basado en intereses concretos, planteó al medio citado.
Sin embargo, esta visión choca con la realidad de un mundo multipolar donde las relaciones de poder y los intereses económicos mueven los hilos.
“En las relaciones internacionales lo que hay son intereses, y los países deben seguir políticas que se alineen con sus intereses, no con mitologías”, enfatizó, marcando una clara distancia con la postura del próximo presidente de Chile.
Álvarez observó con preocupación el “alineamiento automático” de José Antonio Kast con la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Esta postura, que para algunos puede ser vista como una ejemplo de respaldo a una ideológica, para el experto es una muestra de debilidad y de subordinación.
“Me parece llamativo que la posición sea la de un verdadero neoconservador. Se pone detrás de la posición de los países occidentales, del mundo occidental cristiano, ‘estamos con las fuerzas del bien’”, sostuvo a Diario U. de Chile.
Para el académico, esa postura puede generar perjuicios para un país como Chile, cuya historia en política exterior se ha caracterizado por apego al multilateralismo y al derecho internacional.
En opinión del doctor en Ciencias Sociales, el debilitamiento del sistema multilateral y sus instituciones —incluido el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas— es un facto que se suma a la gravedad de la ecuación y advirtió que sin un árbitro reconocido y respetado, las potencias tienden a actuar unilateralmente, erosionando aún más la institucionalidad global y sumiendo al mundo en un estado en donde la ley del más fuerte prevalece.
En este contexto, las palabras de apoyo a la acción militar resultan, cuando menos, una señal alarmante.
“Para un país como el nuestro es fundamental que funcionen las instituciones internacionales”, enfatizó al tiempo que insistió en que la política exterior chilena debería priorizar la defensa del derecho internacional por sobre alineamientos ideológicos.
Solo así, Chile estaría en condiciones de afrontar la “temporada muy nefasta” que se avecina, protegiendo sus intereses y a su población de los coletazos de una guerra en Asia Occidental.
La entrada “Se nos viene una temporada muy nefasta”: experto advierte coletazo económico en Chile por guerra en Asia Occidental se publicó primero en El Ciudadano.
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