El Ciudadano
El sueño de la jubilación digna se desvanece incluso para quienes logran acumular cifras significativas en sus cuentas de capitalización individual. Un reciente informe de la Fundación Sol, elaborado por los economistas Marco Kremerman y Francisca Barriga, revela que el problema de las pensiones en Chile no es únicamente cuánto se ahorra, sino el diseño mismo del sistema y su fórmula de cálculo, que convierte en una utopía la posibilidad de que un trabajador pueda mantener su nivel de vida al dejar de laborar.
El estudio «Pensiones sin Seguridad Social: ¿Cómo se calcula el monto de las pensiones en Chile?« detalla que, de las más de 150 mil personas que se jubilaron año pasado, la mitad logró autofinanciar, únicamente con sus ahorros y sin contar los aportes del Estado, una pensión que no supera los $86.000 mensuales. Esta cifra, obtenida vía transparencia desde la Superintendencia de Pensiones, demuestra que la cuenta individual no es suficiente para la mayoría de la población, ya que el ahorro acumulado simplemente no rinde para generar un ingreso mínimo. Para ponerlo en perspectiva, incluso un ahorro de $100 millones en la AFP es resulta insuficiente para alcanzar una pensión equivalente al sueldo mínimo de $529.000,
La situación se agrava al considerar las proyecciones de género y el stock de ahorro previo a la jubilación. Según las estadísticas oficiales, el 73,1% de los hombres entre 60 y 64 años posee menos de $50 millones en su AFP, cifra que se eleva al 85,5% en el caso de las mujeres. Esta diferencia se traduce en pensiones notablemente dispares: un hombre con $100 millones obtiene una pensión máxima de $465.851, mientras que una mujer con el mismo monto solo alcanza los $412.387.
El estudio destaca que las personas que cotizaron entre 35 y 40 años, es decir, una vida laboral completa, apenas logran una mediana de pensión de $290.000, lo que representa solo el 55% del salario mínimo vigente. Esto implica que, incluso con una carrera laboral extensa, el sistema ofrece una tasa de reemplazo del 29% sobre el sueldo promedio, demostrando que el esfuerzo individual no se traduce en seguridad económica.
Frente a estas cifras, el debate entre los defensores del modelo y sus críticos se intensifica en medio del envejecimiento poblacional. Mientras la Asociación de AFP atribuye las deficiencias a factores del mercado laboral y propone aumentar la cotización y la edad de jubilación, el economista Marco Kremerman sostiene que estos parches no solucionan el problema de fondo, que radica en la estructura financiera del sistema y advierte que, debido al crecimiento vegetativo y al envejecimiento, el Estado chileno enfrentará una «bomba de tiempo» en aproximadamente 15 años donde el gasto público en pensiones (PGU) tendrá que crecer del 2% actual a un 7,2% del PIB para 2050, solo para mantener el poder adquisitivo actual.
«Esta situación se ve agravada por la caída libre en la rentabilidad de los fondos, que pasó del 12% anual en los 80 a un magro 0,2% en lo que va de la década actual. En cifras, en la década de 1980 la rentabilidad real era del 12% en promedio anual, cuando se creó el sistema. Ya en los años 1990 bajó a un poco menos del 10% promedio anual en términos reales. Ahora bien, en la primera década de este siglo se redujo a 5,7%, mientras que en la década de 2010 retrocedió a 4,8%. En los seis años de la actual década suma un 0,2%.», explicó el profesional de la Universidad Católica en una entrevista con CIPER.
Kremerman desmontó la idea de que el sistema de capitalización individual sea la única alternativa viable, calificándolo como un «sistema de reparto encubierto», y argumentó que, en la práctica, de cada 100 pesos gastados en beneficios previsionales, 86,87 son colocados por el Estado, mientras que las AFP y aseguradoras aportan menos de 13 pesos. Esta contradicción, donde las administradoras recaudan anualmente US$13.000 millones pero el Estado debe subsidiar las magras jubilaciones, revela que el modelo no es autosustentable.
Ante este escenario, el investigador propone un sistema de reparto con reservas técnicas, que entregue certezas de que las personas puedan decir “si yo cotizo 30 años, voy a obtener X porcentaje de lo que yo ganaba”.
Contrario a la hipótesis de que esto perjudica el mercado de capitales, Kremerman señaló que los fondos de reserva también se invertirían en Chile, pero con criterios más éticos, y afirmó que «con los valores que existen en Chile actualmente, se podrían mejorar las pensiones mucho más de lo que se paga actualmente, incluidas la PGU y los subsidios del Estado».
La entrada $100 millones en la AFP y ni siquiera alcanzan para una pensión equivalente al sueldo mínimo: estudio expone límites del sistema de pensiones se publicó primero en El Ciudadano.
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