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El debate de la energía nuclear alcanza su punto álgido ante la incapacidad del enorme parque nuclear francés de lidiar con la crisis energética

El debate de la energía nuclear alcanza su punto álgido ante la incapacidad del enorme parque nuclear francés de lidiar con la crisis energética

Europa está contra las cuerdas. El enorme encarecimiento que están experimentando la electricidad y el gas durante los últimos meses, y que los consumidores estamos percibiendo con tanta claridad, refleja la magnitud de la crisis energética en la que está sumida toda Europa. Además, esta situación es especialmente peliaguda en el contexto actual de emergencia climática en el que nos encontramos. Reino Unido, y, sobre todo, Francia, son dos de los países de nuestro vecindario que abogan por la energía nuclear como un ingrediente fundamental en la receta que persigue dar respuesta a nuestras necesidades energéticas, y, a la par, reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Aun así, la energía nuclear lleva varias décadas en el centro del debate que mantienen no solo los expertos, sino también la opinión pública. La energía nuclear lleva varias décadas en el centro del debate que mantienen no solo los expertos, sino también la opinión pública Y es positivo que sea así debido a que una discusión bien fundamentada y respetuosa por parte de ambas posturas es una herramienta muy valiosa en la búsqueda de un modelo energético que resuelva las necesidades que tenemos los ciudadanos. La energía nuclear está en el punto de mira permanentemente, pero durante los últimos días está acaparando la atención con un ímpetu renovado debido a lo que está sucediendo en Francia. Nuestro vecino transpirenaico es el segundo país del mundo que tiene más reactores nucleares solo por detrás de Estados Unidos, y se ha visto obligado recientemente a recortar sus previsiones de generación de energía de origen nuclear a corto plazo. Esta decisión acarrea una consecuencia que no podemos pasar por alto: se va a ver obligado a quemar más carbón del que tenía previsto para paliar ese déficit energético, lo que ha instigado a los detractores de la energía nuclear a alzar de nuevo su voz.