Roberto Morales
Madrid, 17 ene (EFE).- El Real Madrid protagonizó un triunfo en el caos frente al Levante (2-0) el día que la afición del Santiago Bernabéu dijo basta y castigó a sus jugadores, especialmente a Vinícius, en un partido que salvó en el segundo acto con los goles de Mbappé de penalti y Raúl Asencio, en la puesta de largo de Álvaro Arbeloa en su estadio.
La afición del Real Madrid señaló a sus jugadores. Hastiada, apuntó a los culpables de una crisis que no encuentra sofoco ni en la victoria sin brillo. Desoyó la petición del nuevo técnico, tras la proclama de Arbeloa pidiendo el apoyo recurriendo a uno de los mitos del madridismo como Juanito. Uno de esos iconos de la grada por una entrega innegociable que añoran en el presente de estrellas a las que se les acusó del fracaso de Xabi Alonso.
No hubo clemencia con Vinícius, el jugador más señalado por el aficionado del Real Madrid. Tampoco para Bellingham. Incluso para Fede Valverde. De la queja genérica se pasó a la responsabilidad directa de forma individual de la caída del equipo. Se acabó sumando Camavinga por una primera parte caótica al mando del juego, cometiendo errores graves con pérdidas que alimentaron las transiciones de un Levante parapetado en defensa de cinco que no sufrió.
El regalo de 43 cumpleaños a Arbeloa era difícil de digerir. Su puesta de largo en el Bernabéu llegaba en el clima más hostil que se recuerda en años. Hasta hubo cánticos en contra de Florentino Pérez. En ese ambiente repleto de tensión, apareció el miedo más que el fútbol. La propuesta del nuevo técnico, juntar a un Mbappé recuperado con Vinícius y Gonzalo, hizo aguas en el primer acto.
Mbappé sufrió entre tres centrales. Gonzalo no tiene velocidad ni desborde para jugar en banda. Vinícius se hizo pequeño ante el rechazo de su afición. Al Real Madrid le siguió faltando fútbol, su mayor problema por encima de la falta de compromiso defensivo con Xabi Alonso. Y el Levante intentó pescar en río revuelto pero le faltó puntería. Primero a Etta Eyong, con un dispara blando nada más arrancar en pleno caos cuando la música del estadio se silenció y se pudo sentir el pensamiento del aficionado blanco.
Intimidados por un ambiente en contra en su propio estadio, pocos jugadores del Real Madrid dieron la cara en el primer acto. La pidió siempre Mbappé, jugándose el físico con la rodilla izquierda tocada, con cierta ansiedad cuando pudo generar peligro con un disparo desviado y enganchando en el aire el único pase, de Asencio, que entendió su desmarque. Ese chut, que no encontró puerta, y un cabezazo blando de Gonzalo tras una falta de Fede Valverde fueron los únicos remates de peligro del Real Madrid.
El Levante, cómodo y sin agobios, creyó por momentos en sacar algo positivo del Bernabéu para aliviar su situación clasificatoria, penúltimo. Encontró en la movilidad y velocidad de Carlos Álvarez el mejor argumento y en Pablo Martínez el brazo ejecutor. En sus botas estuvieron las opciones de su equipo. Primero con una falta arriba, después con un disparo que acarició una escuadra y estrellándose en el lateral de la red en otra acción a balón parado.
Cada ocasión levantinista alimentaba la hostilidad de un clima irrespirable para los jugadores del Real Madrid, superados como se reflejaba en Camavinga con pérdidas donde un centrocampista debe aportar control, el pase al espacio donde no corría nadie de Bellingham o la indefinición del lanzador en una falta lateral.
Mbappé, desesperado, intentaba hacer la guerra por su cuenta, saliendo de posición, bajando metros y perdiendo también el balón en momentos de pura impotencia.
Tuvo que parar el partido, con otra pitada ensordecedora camino del vestuario, para que los jugadores del Real Madrid calmasen los nervios y evitasen la autodestrucción en el fin de una semana en la que perdieron dos competiciones. Arbeloa descartó meter a Gonzalo de '9' para liberar a sus espaldas a Mbappé y cambió al canterano. También a un superado Camavinga.
La conexión Güler-Mbappé mejoró el juego del equipo blanco y la entrada de Mastantuono, el equilibrio. El Real Madrid dio un paso al frente desde el arranque del segundo tiempo para pasar a merecer un triunfo obligado si quiere pelear el título liguero. Tchouaméni, con un disparo cerca del travesaño, y Güler, con un zurdazo raso que sacó Ryan, daban el aviso. Mbappé daba el paso definitivo.
Con la visión, como no, de Güler a la carrera de Kylian, la bicicleta del francés y la mala decisión de ir al suelo de Dela, llegó el penalti que cambió el rumbo el partido a los 58 minutos. Una tregua con la grada cuando Mbappé, con carrerilla, exhibió confianza engañando con el cuerpo y el golpeo suave al portero levantinista.
En siete minutos el Real Madrid aumentaba la presión sobre el Barcelona, que visita a la Real Sociedad, sentenciando el partido con un testarazo de Asencio tras un saque de esquina con música de Güler. Los únicos nombres coreados por la grada en el día de autos, los de dos canteranos: Gonzalo y Asencio.
Desde entonces el Levante buscó sin éxito el gol que le devolviese al partido, Iván Romero perdonó la ocasión más clara, arriba, tras la última acción desequilibrante de Carlos Álvarez, y con el mismo resultado pretendió una goleada que no llegó el Real Madrid.
El larguero repelió un latigazo de zurda de Mastantuono. Bellingham, de cabeza, se topó con Ryan, que acabó salvando un disparo raso de Vinícius, tras acción individual, otro de Jude y uno final de Mbappé.
- Ficha técnica:
2 - Real Madrid: Courtois; Fede Valverde, Raúl Asencio (Alaba, m.90), Huijsen (Ceballos, m.61), Carreras; Tchouaméni, Camavinga (Güler, m.46), Bellingham, Gonzalo (Mastantuono, m.46); Vinícius y Mbappé.
Goles: 1-0, m.58: Mbappé, de penalti. 2-0, m.65: Asencio.
Árbitro: Miguel Sesma Espinosa (colegio riojano). Amonestó a Tchouaméni (31) y Gonzalo (43) por el Real Madrid; y a Vencedor (17) por el Levante.
Incidencias: encuentro correspondiente a la jornada 20 de LaLiga EA Sports disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 70.104 espectadores. EFE
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