La división entre crítica y público es algo que lleva ocurriendo desde que el tiempo es tiempo. Hay filmes que la prensa especializada odia, pero la audiencia adora. Uno de esos ejemplos es Prácticamente magia (1998).
Hace 28 años, cuando llegó a los cines, el filme fue un fracaso de…
Artículo original publicado en SensaCine
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