Robin Warr Lawrence fue asesinada en 1994 a los 37 años y la escena del crimen reflejaba que la víctima se había resistido y que el homicida solo había querido matar. Durante treinta años, el asesino vivió una vida normal y hasta formó una familia con dos hijos hasta que en un estudio de ADN apareció su nombre. La confesión ante los oficiales y la condena que recibió por el hecho
completa toda los campos para contáctarnos