El panorama energético que están dejando las renovables en el estado español deja algunas realidades interesantes, como que la España vaciada es la España energética, con regiones como Castilla-La Mancha, Castilla y León o Aragón como hubs destacados que suministran a otras CCAA.
Exportarla está muy bien, pero el excedente de energía proporciona una oportunidad para sacarle más partido. ¿Cómo? Convirtiéndose en un oasis industrial. Aragón lo sabe y tiene todo lo necesario: energía a raudales y buenas comunicaciones (otra cosa es cómo están). Y ya ha empezado con los centros de datos, pero es solo el principio.
Por qué es importante. Porque la ventana de oportunidad del sistema eléctrico aragonés en Europa está donde se unen dos tendencias:
La oportunidad es real, pero no dura eternamente. Aragón compite frente a otras regiones a nivel europeo para erigirse como el mejor sitio para construir esa infraestructura digital a ojos de quienes toman la decisión en busca de un territorio con energía abundante y fiable.
Contexto. Aragón tiene energía. De hecho, produce el doble de la energía de la que consume. Su generación energética es un mix con alto peso de las renovables. Más concretamente y como recoge el informe de la Fundación Basilio Paraíso y PwC, a cierre de 2025 la comunidad aragonesa cuenta con 13.793 MW de potencia instalada, de los cuales el 82,5 % proviene de las renovables (mayoritariamente eólica y solar).
De los 22.365 GWh que esos 22.365 GWh que produce al año, consume únicamente 10.659 GWh. En pocas palabras: tiene 11.700 GWh al año de sobra. Históricamente el sistema aragonés ha exportado ese excedente, pero ahora quiere convertirlo en un activo estratégico diferencial ante una eventual llegada de industrias de alto valor añadido.
En cifras. A lo largo del artículo ya hemos ido deslizando algunos números que perfilan mejor el escenario energético aragonés según el mencionado informe y el Plan Energético de Aragón 2024-2030, que sintetizamos aquí:
El reto no es la generación energética, sino la conexión. El eslabón entre esa energía disponible y la capacidad para aprovecharlo de forma efectiva en industrias de alta demanda energética pasa por disponer de una infraestructura de evacuación y conexión. En pocas palabras: poder llevar la energía a donde hace falta.
El borrador del plan 2024-2030 establece un balance entre la oferta de puntos de conexión, de 15,2 GW, y la potencial demanda (13,84 GW). Eso sí, siempre y cuando se materialicen en tiempo y forma, de modo que un eventual promotor encuentre el punto de conexión dónde y cuando lo necesita y que además el suministro sea lo suficientemente estable.
Un cuello de botella llamado Zaragoza. El problema está en Zaragoza y sus alrededores. La capital de la comunidad constituye el entorno con más presión en tanto en cuanto es el sitio que más proyectos atrae. Así:
Las soluciones están en la mesa. El informe de la Fundación Basilio Paraíso también proporciona las palancas para que Aragón aproveche esta ventana de oportunidad. La más urgente pasa por reforzar la red eléctrica de Zaragoza y su entorno, el bastión de esta reindustrialización.
En este sentido, llaman a poner orden en la cola de permisos, priorizando aquellos con los deberes hechos para liberar la capacidad que está reservada pero no se está aprovechando. La red no se construye de la noche a la mañana, así que llaman a anticiparse a las necesidades. Finalmente, aboga por cumplir los plazos de los Planes y Proyectos de Interés General de Aragón, para ofrecer garantías a los grandes proyectos estratégicos.
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La noticia
A Aragón le sobra tanta energía estos días que tiene un plan: convertirse en un oasis de industria y centros de datos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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