Madrid, 14 abr (EFE).- Después de perder casi todos los títulos en juego, el Real Madrid disputará un duelo clave para su futuro esta temporada, la vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones frente al Bayern Múnich, al que tendrá que remontar el 1-2 de la ida para mantenerse vivo por lo menos en una competición.
Porque lo demás ya se fue. La Supercopa se la arrebató el Barcelona en un 3-2 que escoció y provocó la salida de Xabi Alonso. La Copa del Rey se le escapó de las manos en octavos ante el Albacete (3-2); y la Liga se ha ido inclinando peligrosamente hacia el lado azulgrana, ya a nueve puntos, tras los tropiezos frente al Mallorca (2-1) y el Girona (1-1). Demasiadas grietas para sostener un edificio que ahora cruje.
Así llega el equipo de Álvaro Arbeloa al Allianz Arena: con el 1-2 del Bernabéu como una cuenta pendiente y con la sensación de que esta vez sí, el curso se juega a una carta. No hay red debajo. O semifinales o cierre por temporada.
El problema es que el Madrid no llega entero. Llega discutido, remendado, con futbolistas que vuelven pero no del todo. Jude Bellingham y Éder Militao reaparecen como piezas mayores, pero aún con ese aire de quien necesita más partidos que minutos. Ante el Girona dejaron más de una hora de presencia, suficiente para asomarse a otro once pero insuficiente para garantizar.
Y hay ausencias que pesan. No estará Aurélien Tchouaméni, sancionado, y esa baja obligará a Arbeloa a rehacer el centro del campo posiblemente con Bellingham y el joven Thiago Pitarch en el eje, escoltados por Valverde y Güler en los costados. Tampoco estará Asencio, fuera de la convocatoria por motivos que el club no ha terminado de aclarar, lo que añade una sombra innecesaria en la víspera de una noche mayor.
En defensa, Arbeloa duda entre la lógica y el instinto. Rüdiger apunta al once tras descansar el viernes, Militao pugna por recuperar su sitio, Huijsen caerá al banquillo y Mendy asoma como ese jugador al que siempre le crecen alas en las grandes citas. Sería la gran sorpresa tras salir de una lesión. Su presencia podría relegar a Carreras con un encargo claro: sujetar a Olise, uno de los desbordes más inquietantes del Bayern.
Tampoco ayudan las sensaciones. Tras el parón internacional, el equipo ha derivado hacia una versión áspera, vulnerable, sin continuidad ni pulso. De aquel pequeño florecimiento de cinco victorias seguidas apenas queda el recuerdo. Ahora transmite más fragilidad que fe, más dudas que certezas.
Y sin embargo, el fútbol, caprichoso como es, le concede esta última bala al Real Madrid. No es terreno propicio: al club blanco se le dan mal estas remontadas cuando la herida se abre en casa. Sólo una vez, en la Recopa de la temporada 1970-1971, levantó una eliminatoria tras caer en el Bernabéu: un 0-1 europeo tras perder en casa, ante el Wacker Innsbruck, al que le devolvió un 0-2. Demasiado lejano como para convertirlo en argumento.
Pero también está Múnich. Y ahí el recuerdo cambia. En el Allianz Arena el Madrid ha sabido imponerse con autoridad en tiempos recientes: el 0-4 de 2014, los 1-2 de 2017 y 2018, incluso el 2-2 de 2024. Resultados que hoy se leen como pequeñas luces en medio de la niebla. No es imposible. Tampoco probable.
Enfrente espera un Bayern que llega como llegan los equipos serios: sin estridencias, pero sin dudas. Líder destacado en la Bundesliga, con doce puntos sobre el Borussia Dortmund, vivo en la Copa y con el horizonte del Bayer Leverkusen en semifinales. El conjunto de Vincent Kompany huele a temporada grande.
Ni siquiera se ha permitido la euforia tras el 1-2 del Bernabéu. En Múnich saben que al Madrid no se le remata hasta que cae. Por eso Kompany dosificó en el 0-5 al St. Pauli: sólo cuatro repitieron de aquella noche en el Bernabéu (Neuer, Laimer, Kimmich y Olise) y el equipo respondió igual, como si tuviera fondo de armario y convicción.
Se apoyará en lo evidente: el estado de forma de Neuer, el mando de Kimmich, la pegada de Kane, el desborde de Olise y Luis Díaz. Un bloque que funciona y que cree. Aunque también tiene bajas: no estarán por lesión Lennart Karl, Maycon Cardozo, Cassiano Kiala, Wisdom Mike ni Sven Ulreich. Pérdidas que no desfiguran al equipo, pero que existen.
Así se presenta el duelo en el Allianz Arena. El Bayern, fuerte y ordenado. El Madrid, herido y obligado. Uno con certezas, otro con memoria. Abismo o vida extra. Y en ese filo, donde el fútbol deja de ser juego para convertirse en relato, el Madrid siempre ha encontrado alguna vez una palabra que nadie esperaba. Falta saber si aún le queda voz.
-- Alineaciones probables:
Bayern Múnich: Neuer; Stanisic, Upamecano, Tah, Laimer; Pavlovic, Kimmich; Olise, Gnabry, Luis Díaz; y Kane.
Real Madrid: Lunin; Alexander-Arnold, Militao, Rüdiger, Mendy o Carreras; Valverde, Bellingham, Thiago Pitarch, Güler; Mbappé y Vinícius.
Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia).
Estadio: Allianz Arena, de Múnich.
Hora: 21.00 (19.00 GMT). EFE
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