En el último año el mercado legal chileno ha vivido una ola de fusiones, divisiones y salidas de socios fundadores. Detrás de ese movimiento hay una tesis que comparten distintos abogados: los estudios grandes y las boutiques especializadas capturan cada vez más negocio, mientras el segmento mediano queda atrapado sin muchas opciones de crecer. A eso se suman dos tendencias complejas para los bufetes: las gerencias legales de las empresas absorben cada vez más trabajo y, para colmo, la IA empieza a golpear el corazón del negocio: el conocimiento. ¿Cómo está este rubro, quiénes lo lideran, cuánto cobran y qué viene en el futuro?
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