
El chef albaceteño Juan Monteagudo, al frente de Ababol, el único estrella Michelin de la ciudad, ha exportado su cocina a la capital con La Bechamel (Príncipe de Vergara, 197), un concepto informal que va a permitir a los madrileños probar la que es una de las mejores croquetas de España. Este restaurante, basado en el tapeo de inspiración manchega, tiene su casa madre en la propia Albacete, una fórmula desenfadada con toques de innovación que ahora quiere consolidarse en Madrid.
La croqueta de Monteagudo es una croqueta con historia. Con una receta única, muy pegada al recetario albaceteño y a sus productos, esta croqueta de jamón con sello Michelin ganó en 2023 el premio de Madrid Fusión a la mejor de toda España, un logro que impulsó al chef a abrir la primera sede de La Bechamel. Para esta croqueta, que también se encarga de abrir el menú degustación en Ababol, Monteagudo utiliza leche de oveja, y, para aumentar la potencia del sabor, añade nata, grasa láctica y mantequilla. La guinda la pone el jamón onubense, tan potente como sabroso.
El resultado de todo ello es una croqueta hipercremosa, que suma adeptos a montones en la ciudad manchega, donde el cocinero ha llegado a vender hasta 30.000 unidades al año. La Bechamel promete hacer lo propio tras su llegada a Madrid, donde podemos disfrutarlas por un precio de 3,5 euros la unidad.

Ubicado en el distrito madrileño de Chamartín, La Bechamel pretende ser un refugio acogedor y sin pretensiones, donde se puede comer tanto en la barra, como en mesa o en terraza.
La carta del restaurante madrileño propone una selección de platos que rinde homenaje a la cocina tradicional manchega y a productos locales reinterpretados bajo la mirada del chef Monteagudo. Más allá, por supuesto, de la croqueta de jamón ibérico, su sección de bocados para compartir incluye opciones como la tabla de quesos castizos, la marinera albaceteña de atascaburras y originales buñuelos de ajo pringue.
En el apartado de platos ‘para picar’, figuran recetas como la coliflor adobada con sésamo, el tomate ‘partío’ y la corvina curada con aguachile de encurtido con pipirrana, una apuesta por la unión de ingredientes de la región y técnicas traídas de otras partes del mundo.
El menú avanza con una lista de principales, donde se incluyen elaboraciones de cuchara y platos tradicionales, como el pisto con huevos puntillosos, las migas pastoriles, la perdiz roja de La Mancha escabechada y los gazpachos manchegos de caza. Entre las opciones de pescado aparecen el bacalao al rescoldo y los chipirones rellenos de matanza, mientras que las carnes se presentan en preparaciones como el lomo ibérico, las carrilleras en escabeche y el solomillo de ternera con foie.
Para cerrar la experiencia, La Bechamel ofrece postres caseros que mantienen la identidad local, como la tarta de queso manchego, el brownie fondant con aceite de oliva y las fresas con nata. Bechamel permite disfrutar de los platos por unidades y tiene un ticket medio de entre 20 y 40 euros por comensal.
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