Hubo una época en la que Pixar era indestructible. Desde 1995, cuando estrenó Toy Story, hasta 2010, cuando lanzó Toy Story 3, nadie ponía en duda que estábamos ante una máquina de hacer obras maestras, una tras otra. Es más: se permitían el lujo de interconectar sus películas como nadie, per…
Artículo original publicado en SensaCine
completa toda los campos para contáctarnos