
Por Patricio Herman, presidente Fundación Defendamos la Ciudad.
El pasado 22 de febrero de 2026, mediante el ingreso N° 232650/2026 (ver), un descriptivo texto que recomendamos leer para que se conozca en detalle el fondo de la denuncia, la Fundación Defendamos la Ciudad solicitó a la Contraloría General de la República (CGR) que analice la responsabilidad del Ministerio de Obras Públicas (MOP), en particular de la Dirección General de Concesiones (DGC) y de la Dirección de Vialidad (DV), en las consecuencias del gravísimo siniestro ocurrido el 19 de febrero de 2026 en la autopista General Velásquez, donde un camión de la empresa Gasco cargado con gas licuado volcó en una curva y se arrastró por la calzada, inflamándose su carga.
Las barreras de hormigón instaladas en la autopista al parecer no lograron contener al camión, que cruzó la mediana e impactó a un camión que circulaba en sentido contrario, obligando la detención de otros vehículos que buscaron evitar colisionar con los camiones. Este siniestro provocó hasta ahora la muerte de 13 personas y todavía existen otras en riesgo vital.
Este luctuoso hecho no resulta aislado, ya que existen antecedentes en los que se advirtieron falencias similares en el diseño de autopistas concesionadas. En particular, en la modificación de la autopista Vespucio Norte, la CGR ya había observado el incumplimiento del Manual de Carreteras del MOP, debido al uso de medianas excesivamente angostas y barreras de contención insuficientes para vías de alta velocidad, donde circulan numerosos camiones. Tanto la DGC como la DV tienen responsabilidad en la aprobación de los diseños viales, tal como estableció la CGR en su Informe Final de Investigación Especial N°87/2020.
El Manual de Carreteras del MOP establece anchos mínimos de la mediana (separación de las calzadas) y la necesidad de tener barreras adecuadas para evitar que vehículos puedan traspasar a la calzada contraria en caso de accidente. Sin embargo, en distintos proyectos se autorizó reducir estos estándares con el fin de, por ejemplo, minimizar las expropiaciones, privilegiando de esa forma criterios económicos por sobre la seguridad vial de los usuarios de las vías concesionadas.
En el caso específico de la autopista General Velásquez, la mediana está compuesta por barreras tipo New Jersey que han demostrado no ser capaces de resistir impactos de vehículos pesados a alta velocidad. Todo indicaría que, de haber contado con una mediana más ancha y barreras más robustas, el camión de Gasco podría haber sido contenido por las barreras, evitando la invasión de la calzada contraria y reduciendo significativamente la gravedad del siniestro, especialmente los efectos en los conductores de la calzada en sentido sur-norte, que habrían seguido circulando y, eventualmente, podrían haberse alejado lo suficiente para salir ilesos o recibir heridas menos graves, una vez que se inflamó el gas transportado por el camión de Gasco.
Finalmente, se advirtió a la Contraloría que estas mismas deficiencias podrían repetirse en la futura extensión de la autopista Costanera Norte hacia la Ruta 78, donde la DGC autorizó reducir el ancho de la mediana para aumentar el número de pistas. En ese sector de Santiago es frecuente la presencia de niebla en invierno y por esa vía circularán camiones hacia o desde el puerto de San Antonio, transportando por ejemplo contenedores que, junto con el camión, pueden pesar en total 40 toneladas.
Por todo lo anterior, se solicitó a la CGR que se investiguen las responsabilidades de la DGC y de la DV en las consecuencias del siniestro del camión de Gasco y se revise el proyecto de extensión de Costanera Norte antes de que se consolide un diseño vial que no entrega condiciones de seguridad vial acordes al tránsito de vehículos pesados a alta velocidad.
Sobre este puntual y delicado asunto, para complementar lo relatado y buscando que los lectores dispongan de mayor información, vale la pena conocer la columna de opinión «Caso Gasco: cuando las autopistas urbanas son sin dios ni ley», publicada en un medio digital por el ingeniero de transporte, Ariel López.
En conclusión, sin esperar la respuesta de la Contraloría, quisiéramos saber que el MOP ha decidido aplicar una completa reingeniería, sobre todo en su DGC, para que pueda cumplir correctamente con su cometido, pues circular en vehículos motorizados por las autopistas del país no debe ser de alto riesgo.
La entrada Accidente del camión de Gasco: urge reingeniería en el MOP se publicó primero en El Periodista.
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