Las razones que motivaron la detención de Mahmoud Khalil han generado amplia atención en medios estadounidenses, según reportó The New York Times. El activista palestino, quien obtuvo recientemente una maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia, se convirtió en una de las figuras más visibles de las protestas estudiantiles contra la ofensiva israelí en Gaza celebradas en 2024. De acuerdo con la fuente, tras asumir un papel central en estas manifestaciones, Khalil fue arrestado por autoridades migratorias pese a que contaba con residencia legal en Estados Unidos. Su caso tomó relevancia al considerarse que su presencia podía interferir en los esfuerzos del gobierno estadounidense para combatir el antisemitismo.
El medio EFE detalló que el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito, con sede en Pensilvania, invalidó la liberación de Khalil, quien había salido de un centro de detención migratoria de Luisiana en junio del año pasado. El tribunal ordenó a la corte federal de Newark (Nueva Jersey) rechazar el habeas corpus que había permitido su excarcelación, al considerar que la decisión excedía la autoridad de esa corte. Esta resolución incrementa la posibilidad de que Khalil pueda enfrentar una nueva detención de forma inmediata, ya que el tribunal sostuvo que debió ser un juzgado de inmigración —y no uno federal— el encargado de analizar el pedido de liberación.
Según consignó The New York Times, dos de los tres jueces del panel de apelaciones, Thomas Hardiman y Stephanos Bibas, ambos nombrados por expresidentes republicanos, sostuvieron que el caso debía tratarse únicamente en un tribunal migratorio. Argumentaron que las disposiciones contenidas en la Ley de Inmigración y Nacionalidad limitan la posibilidad de cuestionar la detención migratoria en cortes federales, y establecen que los habeas corpus no constituyen un mecanismo válido en estos casos. La jueza Arianna J. Freeman, designada por el presidente Joe Biden, consideró que Khalil presentó pruebas de que sufrió daños irreparables durante su tiempo en detención, además de alegar violaciones a sus derechos fundamentales, pero su posición quedó en minoría ante la postura de los otros magistrados.
Al recordar la detención de Khalil, EFE subrayó que el activista permaneció más de tres meses privado de libertad en un centro migratorio de Luisiana. La liberación se dio después de que su defensa presentó el recurso de habeas corpus y un juez de distrito respaldó su argumento, decisión que ahora quedó invalidada tras el último fallo del tribunal de apelaciones. Paralelamente, el proceso de expulsión que enfrentaba en Nueva York había sido pausado.
De acuerdo con lo publicado por EFE, el gobierno estadounidense sostiene que Khalil mintió en su solicitud de residencia permanente (‘green card’) al no declarar adecuadamente su vinculación con determinadas organizaciones y sobre su desempeño profesional en la Oficina de Siria en la embajada británica en Beirut después de 2022. Estas acusaciones formaron parte del expediente migratorio presentado ante las autoridades y fueron citadas por el tribunal como justificación para continuar el proceso en instancias migratorias, excluyendo la intervención de los tribunales federales de distrito.
La cobertura de The New York Times recogió también las impresiones personales del activista tras el reciente fallo judicial. En una declaración transmitida por ABC y reproducida por el medio, Khalil manifestó su decepción ante la decisión, pero afirmó que su determinación para proseguir con la defensa de sus derechos y los de otros en situación similar se mantiene firme. Textualmente expresó: “Puede que se haya abierto la puerta a una posible nueva detención en el futuro, pero no ha cerrado nuestro compromiso con Palestina, con la justicia y la rendición de cuentas. Seguiré luchando, a través de todas las vías legales y con cada pizca de determinación, hasta que mis derechos y los derechos de otras personas como yo estén plenamente protegidos.”
En el ámbito académico, Khalil lideró manifestaciones dentro de la Universidad de Columbia. Junto a otros estudiantes pro-palestinos, fue investigado por un comité disciplinario universitario a raíz de su participación en las protestas contra la guerra. EFE recordó que tanto su detención en Luisiana como el procedimiento seguido en su contra motivaron declaraciones de varias organizaciones de derechos humanos, las cuales denunciaron estas acciones como parte de una estrategia gubernamental intensificada durante el gobierno de Donald Trump dirigida a académicos extranjeros críticos con la política israelí.
El fallo del Tribunal de Apelaciones implica que el proceso legal para Khalil deberá continuar por la vía de los juzgados migratorios y que, ante la anulación del habeas corpus, las posibilidades de que sea puesto nuevamente bajo custodia aumentan de inmediato. Los documentos y argumentos utilizados en su defensa, así como las acusaciones del gobierno estadounidense sobre supuestas omisiones y falsedades, seguirán revisándose en futuras instancias judiciales. Numerosos sectores mantienen el seguimiento del caso ante las potenciales repercusiones en otros procedimientos similares que involucran a residentes legales en Estados Unidos activos en movimientos sociales o de protesta.
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