El monopolio estadounidense en la infraestructura financiera de Europa tiene los días contados. Tras años de dependencia de redes como Visa, Mastercard o PayPal para realizar cualquier transacción, el sector bancario europeo ha dado un paso de gigante hacia su anhelada soberanía. La firma de un memorando de entendimiento ha sentado las bases para conectar los principales sistemas de pago móvil del viejo continente: busca crear una red única y 100% independiente.
Y sí, esta alianza reúne grandes fuerzas europeas. Por un lado, la Iniciativa de Pagos Europea (EPI), impulsada por 16 de los mayores bancos y la operadora de la cartera digital Wero. Por otro, EuroPA Alliance, que agruga importantes actores como Bizum, el Bancomat italiano, el MB WAY portugués y el Vipps MobilePay nórdico. Esta unión abarcará unos 130 millones de usuarios en 13 países, lo que representa casi el 72% de la población de la Unión Europea y Noruega.
Este acuerdo tiene una lectura interesante, ya que cierra una herida que amenazaba la soberanía de pago de la propia UE. Durante mucho tiempo, el continente estuvo didivido en dos bloques: el bando centroeuropeo (el citado EPI) que buscaba imponer una nueva app (Wero), y el bloque de los países del sur y el norte (EuroPA), que apostaba por una solución más lógica: conectar las infraestructuras de pago que ya funcionan a nivel nacional.
Imagen: Iván Linares para Xataka Móvil
Finalmente, la banca ha comprendido que la vía de la interconexión es la única forma de acelerar el proceso. Lo más revolucionario para el usuario es precisamente su "invisibilidad": no será necesario descargar ni configurar apps nuevas. Es decir, un usuario español podrá abrir la app de su banco y hacerle un Bizum a un amigo que viva en Francia (que use Wero).
De hecho, entidades como el Banco Santander ya comenzaron a permitir pagos de Bizum hacia Portugal e Italia en fases tempranas del proyecto. Todo se apoya en el protocolo europeo SEPA Instant Credit Transfer (SCT Inst), por lo que solo se requiere un número de teléfono.
Más allá del desafío a las tarjetas estadounidenses, este movimiento coordinado es un pulso de la banca privada a las administraciones públicas y al Banco Central Europeo. Mientras el BCE sigue debatiendo los flecos técnicos y políticos de la moneda digital cuya emisión está prevista para 2029, el sector privado ha pisado el acelerador para tener una solución funcional mucho antes.
Aunque el Euro Digital seguirá teniendo sentido por sus capacidades únicas (como el pago sin conexión o privacidad al mismo nivel que el dinero en efectivo), la banca privada se asegurará de dominar el día a día de las transacciones digitales años antes de que vea la luz.
El ambicioso calendario de esta infraestructura financiera, que opera bajo las normativas europeas de protección de datos y seguridad bancarias (PSD2) se ha dividido en dos grandes fases de implementación:
Sea como fuere, las tarjetas de créditos seguirán siendo útiles para viajes fuera del territorio europeo o para pagos entre otras divisas, pero la maquinaria de este "Bizum europeo" ya está en marcha. La promesa es clara: un sistema rápido, propio y anclado en la comodidad de las apps que ya están instaladas en 130 millones de teléfonos.
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La noticia
Adiós, Visa y Mastercard: a partir de 2026, 130 millones de europeos pasarán a un sistema de pago 100% independiente
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Pepu Ricca
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