Agua, ventiladores e incertidumbre entre los evacuados por el incendio de Almería

María Alonso

Garrucha (Almería), 10 jul (EFE).- Entre un trasiego de botellas de agua, ventiladores y bocadillos, los evacuados por el incendio de Los Gallardos (Almería) esperan con incertidumbre noticias sobre el estado de sus viviendas desde el polideportivo de Garrucha, habilitado como centro de acogida para decenas de desplazados, muchos de ellos mayores y extranjeros.

Desde el exterior del recinto, Maricarmen, una de las vecinas evacuadas de Bédar, cuenta a EFE que la alarma se desató ayer a media tarde cuando comenzaron a sonar las campanas del pueblo.

"Aunque llevaba un rato oliendo a quemado, pensé que no sería para tanto. Pero a media tarde empezaron a sonar las campanas y un vecino ya me dijo: 'Maricarmen, que nos tenemos que ir del pueblo'", recuerda.

Con un vestido prestado por una mujer británica, también evacuada, Rosario, de 64 años y residente en una vivienda diseminada de Bédar, relata a EFE que abandonó su casa sobre las 19:30 horas tras comprobar la proximidad de las llamas.

"Mirabas para abajo y es que no se veía nada. Era como si fuera de noche. Es una zona de muchos pinos y estaban todos ardiendo", afirma.

Rosario asegura que todavía no ha conseguido localizar a un vecino que se negó a abandonar su vivienda, pese a sus insistentes llamadas para que evacuara. "Él quería decirme que a mi casa todavía no había llegado el fuego, pero que a los olivos, sí. Y que él no se iba, que no se iba", lamenta.

Entre los afectados también se encuentra Ana, vecina de Los Raimundos, una zona próxima al área más afectada por el incendio.

Dice que se encontraba en la calle cuando vio una gran columna de humo. Poco después recibió el aviso de evacuación y regresó de inmediato a su vivienda, donde logró rescatar a sus perros antes de que las fuerzas de seguridad cortaran el acceso.

Aunque muchos de los evacuados están siendo derivados a establecimientos hoteleros, el polideportivo continúa acogiendo a decenas de personas.

Ana, una de las voluntarias, explica a EFE que las principales necesidades pasan por preparar comida, bocadillos, mantas y toallas ante la posible llegada de más desplazados.

Añade que la mayoría de las personas atendidas son mayores o de nacionalidad extranjera, por lo que, además de cubrir sus necesidades básicas, resulta fundamental prestar apoyo con la traducción y facilitar el acceso a medicación u otros cuidados esenciales.

Pese a la gravedad de la situación, Eduardo, otro de los voluntarios, asegura a EFE que los evacuados se encuentran "relativamente tranquilos dentro de la desgracia", gracias al trabajo coordinado de psicólogos, traductores y voluntarios que permanecen en el centro de acogida.

En medio del ir y venir de voluntarios, sanitarios y evacuados, el polideportivo ha vivido un momento de alegría cuando una mujer británica se ha reencontrado con su marido, que había acudido por la mañana a una sesión de diálisis y con el que no había logrado contactar desde entonces.

Entre aplausos, ambos se han abrazado en el exterior del recinto, donde por unos instantes la tensión ha dado paso al alivio. EFE

(vídeo)

Julio 10, 2026 • 1 hora atrás por: Infobae.com 18 visitas 2277807

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