
Un equipo internacional de científicos detectó un comportamiento inusual en un agujero negro supermasivo ubicado a unos 10.000 millones de años luz de la Tierra, luego de constatar que su brillo disminuyó drásticamente en un periodo extremadamente breve a escala astronómica.
El objeto redujo su luminosidad hasta aproximadamente una vigésima parte de su nivel original en apenas 20 años, un cambio que contradice las teorías tradicionales que sostenían que estos procesos ocurren en escalas de cientos de miles o millones de años.
En el centro de muchas galaxias existen agujeros negros supermasivos con masas que pueden alcanzar miles de millones de veces la del Sol. Cuando absorben grandes cantidades de gas, este material forma un disco caliente en rotación que emite enormes cantidades de energía, dando origen a los llamados núcleos galácticos activos.
Sin embargo, en este caso, las observaciones muestran que el sistema perdió intensidad de manera acelerada, lo que sugiere una interrupción repentina en el suministro de materia que alimenta al agujero negro.
Los datos recogidos en distintas longitudes de onda —desde luz óptica e infrarroja hasta radio y rayos X— permitieron descartar explicaciones habituales como la presencia de polvo bloqueando la luz o variaciones en chorros energéticos. En cambio, la evidencia apunta a un debilitamiento del disco de acreción, la estructura clave que canaliza el material hacia el interior del agujero negro.
Las estimaciones indican que la tasa de alimentación del objeto pudo haber caído hasta 50 veces en solo unos pocos años en su propio sistema de referencia, lo que refuerza la hipótesis de un colapso abrupto en el flujo de gas.
Este hallazgo se logró tras comparar observaciones tomadas a lo largo de varias décadas, lo que permitió reconstruir la evolución del fenómeno con un nivel de detalle poco habitual en este tipo de objetos lejanos.
En los últimos años, la comunidad científica ha comenzado a detectar que algunos núcleos galácticos activos pueden experimentar transformaciones mucho más rápidas de lo esperado. Este caso refuerza la idea de que los agujeros negros supermasivos no evolucionan de forma lenta y constante, sino que pueden alternar entre estados activos y casi apagados en periodos relativamente cortos.
El descubrimiento abre nuevas interrogantes sobre los mecanismos que regulan el crecimiento de estos gigantes cósmicos y plantea desafíos para los modelos teóricos actuales, que aún no logran explicar cambios tan abruptos.
Además, futuras observaciones con instrumentos más avanzados permitirán identificar otros casos similares, lo que podría aportar claves para entender cómo se encienden y se apagan estos fenómenos en el universo.
La entrada Agujero negro a 10.000 millones de años luz sorprende al perder brillo en tiempo récord se publicó primero en El Periodista.
completa toda los campos para contáctarnos