Berlín, 29 abr (EFE).- El Gobierno alemán examina la petición del gigante chino Cosco para adquirir a través de una de sus filiales el grupo Zippel, del sector logístico y vinculado al puerto de Hamburgo, una operación que ha causado inquietud en la agencia de seguridad interior, según informó este miércoles la cadena pública NDR.
De acuerdo con este medio, el Servicio para la Protección de la Constitución o BfV se ha pronunciado en contra de que se autorice la adquisición, que daría a la empresa estatal china aún más control sobre el puerto alemán, para el que Pekín ya es el mayor socio comercial.
A través de su filial neerlandesa Goldlead Supply Chain Development, Cosco quiere comprar el 80 % de Zippel, que transporta por carretera y ferrocarril mercancías que han arribado al puerto.
Según la investigación de NDR, el BfV ha argumentado en contra de dar luz verde a la operación por los "proyectos acumulativos de adquisición" de Cosco y su supuesta intención de ampliar su influencia sobre los puertos europeos y sus correspondientes redes de transporte.
Preguntada este miércoles al respecto, la ministra de Economía y Energía alemana, Katherina Reiche, remitió al nuevo marco europeo para las inversiones extranjeras, que ha sido ya trasladado al derecho nacional.
"Pueden estar seguros de que examinamos muy de cerca las inversiones antes de autorizarlas. En este sentido, los puntos estratégicos y relativos a la seguridad están en lo más alto del orden del día", dijo durante una rueda de prensa.
Reiche enfatizó que en el procedimiento están implicados, junto al de Economía, que lidera el proceso, todos los ministerios relevantes, como el de Exteriores y del de Defensa, y reiteró que el Gobierno alemán en su conjunto mantiene una actitud "muy crítica" en estos casos.
El interés de Cosco en el puerto de Hamburgo ya fue objeto de polémica en 2023, cuando el gigante chino se decidió a adquirir parte de una terminal de contenedores.
Entonces, el Ministerio de Economía, en manos del verde Robert Habeck, se opuso a la operación por considerarla un riesgo para la seguridad nacional, pero finalmente el canciller socialdemócrata, Olaf Scholz, impuso su autoridad como jefe de Gobierno y dio luz verde a la venta. EFE
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