Huelva, 1 ago (EFE).- La Federación Andaluza de Agencias de Viajes (FAAV) ha mostrado su preocupación por la crisis migratoria registrada en Ceuta y sus posibles consecuencias para el turismo, especialmente por la difusión internacional de las imágenes y los mensajes que comienzan a trasladarse desde algunos países emisores de visitantes.
El presidente de la FAAV, Luis Arroyo, ha advertido a través de un comunicado que el impacto de una situación de estas características no queda limitado a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
"Nos preocupa, ante todo, la dimensión humana de lo que está ocurriendo, pero también la repercusión mundial de unas imágenes que pueden terminar afectando a la percepción de España como destino seguro", ha señalado.
La federación presta especial atención a la reacción producida en Estados Unidos, uno de los mercados emisores de mayor interés para el turismo español y andaluz.
Las declaraciones difundidas desde la Administración estadounidense y su eco en los medios internacionales pueden generar incertidumbre entre quienes estén planificando sus vacaciones en España.
"Este tipo de mensajes resulta muy perjudicial para el turismo. Todavía es pronto para cuantificar sus efectos y no disponemos de datos que permitan hablar de cancelaciones, pero sabemos que la percepción de seguridad influye de manera directa en la elección de un destino", ha explicado Arroyo.
A esta preocupación se suma la decisión adoptada por Italia de introducir temporalmente controles sobre determinados viajeros extracomunitarios procedentes de España, una medida que puede ocasionar dudas, demoras y una mayor complejidad en parte de las operaciones turísticas.
“Nos preocupa que una operativa tan importante como la que mantenemos con Italia pueda verse condicionada. Habrá que conocer el alcance real de las medidas y explicar con claridad a los viajeros para evitar confusión y alarma innecesaria”, ha indicado Arroyo.
La federación considera prioritario que las administraciones actúen de manera coordinada, ofrezcan información precisa y trabajen para recuperar cuanto antes la normalidad. En opinión de Arroyo, la rapidez con la que evolucione la situación será determinante para limitar sus posibles efectos sobre la temporada turística.
“Debemos analizar lo que está ocurriendo con prudencia. Queremos pensar que se trata de una situación transitoria y que podrá resolverse pronto, pero no podemos ignorar que la repercusión internacional está siendo muy negativa. Ahora toca esperar acontecimientos, informar bien a los viajeros y evitar valoraciones precipitadas mientras no tengamos datos fiables”, ha concluido. EFE
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