
En un nuevo capítulo de Esta boca es mía en El Periodista TV, Montserrat Martorell recibió a los autores Dauno Tótoro Navarro y Roberto Ortiz Leal para hablar de Amalditados. Narraciones criminales del siglo XIX, un libro que mezcla investigación histórica y ficción narrativa a partir de archivos judiciales y periódicos antiguos.
El proyecto —lanzado a fines de noviembre por Ceibo Ediciones— reúne relatos inspirados en “malditos y condenados” del primer siglo de la República: truhanes, bandidos, piratas y personajes al margen, retratados desde un trabajo colectivo que busca devolverles humanidad, sin absolverlos ni idealizarlos.
Durante la conversación, Martorell planteó el concepto central del libro: los “amalditados” como una condición, no una esencia. Los autores coincidieron en que ese matiz fue parte de la discusión creativa que definió el tono del proyecto: personajes que transitan entre violencia, deseo, culpa, desafío y destino, en una sociedad marcada por el control estatal y la marginalidad.
Tótoro y Ortiz contaron que se conocen desde sus años estudiando Historia en la Universidad de Chile y que el libro recupera ese espíritu de trabajo compartido: ir en grupo a la Biblioteca Nacional, revisar prensa del siglo XIX, recorrer expedientes judiciales y discutir hallazgos.
“Fue una especie de pesca milagrosa”, dijo uno de los autores, describiendo el azar de encontrar casos olvidados al “dar vuelta la perillita” en rollos de diarios antiguos. También subrayaron que el siglo XIX ofrecía ingredientes inesperados: relatos donde lo “místico” y lo “objetivo” conviven en la misma crónica, con fuentes que incluso atribuían fugas o delitos a “magia negra”.
Uno de los ejes de la entrevista fue la decisión de ficcionar lo que la fuente no dice. Los autores explicaron que el libro nace desde fuentes reales, pero se permite inventar escenas, paisajes, afectos y motivaciones para completar los silencios del archivo.
La idea, señalaron, no era escribir un manual sobre la construcción del Estado o una historia institucional del Chile decimonónico, sino narrar casos concretos. Sin embargo, admitieron que al reconstruir estas vidas apareció inevitablemente el contexto: persecución, creación de instituciones, control sobre clases populares y tensiones sociales que dialogan con el presente.
Los autores abordaron el dilema de escribir sobre hechos violentos en 2026, en un contexto de debate sobre seguridad y mirada contemporánea sobre el machismo y la violencia de género. Mencionaron como ejemplo un relato sobre un femicidio ocurrido en la Plaza de Armas (entonces Plaza Independencia), donde además se cruzan discusiones de época sobre la pena de muerte.
La pregunta clave fue cómo narrar sin sermonear, sin “jugar” a juzgar desde el presente, pero también sin convertir en figuras heroicas a personajes que no lo son. Ese equilibrio, admitieron, fue una de las mayores “rompeduras de cabeza” del proceso.
En la conversación aparecieron dos momentos que marcaron a los autores. Uno de ellos relató el hallazgo de cartas publicadas en la prensa: un condenado a muerte en Chiloé que escribía a su madre y hermana con un lenguaje “poético” sobre la eternidad y el afecto familiar. “Eso es real”, enfatizó, recordando que la emoción provino de lo que la fuente registraba.
Otro recordó el hallazgo fortuito de una réplica del Mercurio de Valparaíso con el caso de Emile Dobois, que le permitió completar un cuento que aún no encontraba. La lección: la ciudad y sus libreros también pueden ser archivo.
Al cierre, los invitados defendieron el libro como una entrada “no convencional” a la historia: relatos de personajes ausentes de la versión oficial, con vidas complejas, contradicciones y contexto social. Dijeron que el objetivo es ofrecer otra mirada sobre la violencia del siglo XIX —bandidaje, piratería, alzamientos— y mostrar que esos “bajos mundos” también explican una parte del país.
Con humor, uno de ellos dejó una frase que resume el espíritu del libro: para conocer a los “verdaderos malditos”, quizá no haga falta ir al siglo XIX, sino mirar “las páginas sociales” actuales. Pero para entender cómo se construyó el Chile republicano desde la marginalidad, Amalditados propone un viaje directo a los archivos, a la crónica roja y a la oscuridad de una época donde, como dice su epígrafe, “la noche es oscura y está llena de terrores”.
La entrada “Amalditados”: el lado oscuro del Chile del siglo XIX llega a EPTV con relatos criminales sacados de archivos y prensa antigua se publicó primero en El Periodista.
completa toda los campos para contáctarnos