En Xataka, los compañeros estábamos organizando algunas gestiones. Unas que, hasta ahora, estábamos haciendo de la forma más cutre posible: mediante bullets en Slack. Hasta que mi compañero, Javier Pastor, decidió crear una aplicación con Claude Code y glm-47.
Me recordó muchísimo a mi caso. Desde hace un par de meses, con la fiebre de Claude, he pasado de crear documentos de Word, listas de Excel o incluso notas, a crear aplicaciones para todo.
La era del vibe coding. Estamos ante una era completamente distinta. Una en la que no necesitamos saber sobre programación para crear soluciones sencillas que nos faciliten la vida. Este tipo de apps, artefactos de Claude o webs no tienen nada que ver con lo que un desarrollador podría llegar a hacer manualmente, pero son una solución fantástica para ejecutar tareas que, hasta hace apenas unos meses, eran bastante tediosas.
Ni siquiera hace falta un prompt complejo: tan solo contar en lenguaje natural lo que queremos, y las apps se encargan.
Claude y Antigravity. En mi caso particular, llevo algunas semanas obsesionado con lo que Claude llama artefactos. Es contenido editable y ejecutable de forma local (aunque puede llevarse también a web), interfaces super simples que se crean en poco más de cinco minutos.
Hace poco, me pidieron corregir un test clínico de 21 ítems con puntuaciones inversas donde era especialmente relevante conocer la puntuación en cada ítem, y baremar según la puntuación en qué estado se encontraba el entrevistado. Me pareció completamente anacrónico realizar este proceso a mano, así que me puse manos a la obra.
Tener claro dónde hay fallo y dónde no. Sigo sin fiarme de la IA por su capacidad de alucinación, pero hay aspectos donde es prácticamente imposible que falle. Uno de ellos son los cálculos matemáticos simples: correcciones de test, apps de generación numérica aleatoria, registros automatizados... Las posibilidades de creación de herramientas en las que es prácticamente imposible que la IA falle son innumerables.
Este tan solo es un ejemplo simple de un cuestionario con corrección e interpretación automatizada (hay decenas de webs intentando lograr lo mismo con interfaces bastante menos elaboradas). Pero lo he usado para crear mis propios sistemas de análisis de RRSS, gestión de calendario automatizada con Google Drive y hojas de Sheet, etc.
No hay marcha atrás. Los resultados de las apps hechas mediante vibe coding son fascinantes. Desde plataformas Open Source para montarse un Google Photos casero hasta obsesiones como estar informados sobre la más cruda actualidad mediante webs interactivas vibecodeadas.
Son relativamente fáciles de crear (no suelen llevar más de 20 minutos), abren la puerta a un mundo de posibilidades y, para los más nerd (y negados en programación, como servidor), son el nuevo juguete en la era de la IA.
En Xataka | El vibe coding quiere ayudar al Open Source. Pero los desarrolladores no quieren chapuzas hechas con IA
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La noticia
Antes hacía documentos de Word. Ahora hago apps hasta para lo más tonto
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Ricardo Aguilar
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