El Apple Watch lleva más de una década con el mismo esqueleto de fondo: una pantalla rectangular sobre una correa, con retoques de grosor, tamaño y sensores generación tras generación, pero sin tocar la fórmula base. Según recoge Mark Gurman en su newsletter Power On de Bloomberg, eso está a punto de cambiar, y el proceso llevaría ya tres años en marcha dentro del equipo de diseño industrial de la compañía.
La primera señal de ese movimiento no es un dispositivo nuevo, sino un material que Apple ya usó y luego retiró. El fabricante estaría preparando el regreso de la caja de cerámica, un acabado que desapareció del catálogo tras el Apple Watch Edition Series 5 de 2019 y que podría volver este mismo año o en 2027.
La cerámica que usó Apple en su día no era un material decorativo cualquiera. Se fabricaba comprimiendo polvo de circonia y alúmina y puliendo el resultado con una pasta de diamante, un proceso que Apple llegó a comercializar como cuatro veces más resistente a los arañazos que el acero inoxidable.
A diferencia del titanio que hoy lleva el Apple Watch Ultra, la cerámica ofrece un tacto liso y frío muy particular, y su acabado no metálico la convertía en una opción claramente diferenciada dentro del catálogo, más cercana a la joyería que a la electrónica de consumo.
Su regreso encajaría con una estrategia que Apple ya explora en otros frentes: la compañía está probando además nuevos procesos de fabricación en aluminio impreso en 3D para abaratar la producción de las carcasas, así que no sería extraño ver a la marca moviendo piezas en varias direcciones del catálogo al mismo tiempo, desde lo más asequible hasta lo más exclusivo.
El regreso de la cerámica sería solo el primer paso visible de un plan más amplio. Gurman apunta que Apple estaría valorando nuevos escalones de precio por encima del actual Apple Watch Ultra y de la variante Hermès, hoy el modelo más caro del catálogo con 1.399 dólares en Estados Unidos.
También se estarían explorando pantallas de distintos tamaños y tecnologías, e incluso versiones del reloj sin pantalla alguna, pensadas para competir en el terreno que hoy ocupan dispositivos como Whoop o el Fitbit Air, centrados en el seguimiento de salud sin la distracción de una interfaz visual permanente.
Nada de esto está confirmado ni cerrado, y conviene tratarlo como lo que es: una dirección que Apple estaría explorando internamente, no un producto en fase final. El propio informe sitúa el grueso de estos cambios en un horizonte de 2027 y, potencialmente, 2028, con una segunda generación del rediseño llegando primero y una tercera fase más adelante.
En contraste con esos planes a largo plazo, el Watch que Apple presentaría en el evento de septiembre no traería grandes sorpresas.
Según el mismo informe, habría nuevos colores, correas y alguna mejora puntual en salud y fitness como principales novedades. Es decir, el cambio de fondo no llegaría todavía este año, sino que estaría preparándose en segundo plano mientras el catálogo actual sigue su ritmo habitual de renovación incremental.
Lo llamativo del planteamiento es que Apple lleve tanto tiempo trabajando en una dirección que todavía no se nota desde fuera. El Apple Watch ha sido, durante años, el ejemplo de una fórmula que funciona y que apenas se toca; que la compañía esté dispuesta a plantearse versiones sin pantalla o materiales que llevaban media década descartados sugiere que el próximo salto podría parecerse poco al que hemos visto generación tras generación desde 2015.
Vía | Bloomberg
Imágenes | Xataka con edición
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La noticia
Apple lleva tres años preparando el mayor cambio del Apple Watch. Su primera pista es un material que ya tuvimos hace años
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Xataka Móvil
por
Manuel Naranjo
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