La guerra acelera el cambio climático mediante el consumo masivo de combustibles fósiles y la destrucción de infraestructura. El cambio climático, a su vez, multiplica las sequías, la escasez de alimentos, el desplazamiento de poblaciones y la competencia por recursos cada vez más limitados. Más que un plan deliberado, lo que sostiene este engranaje es una cómoda indolencia estructural.
La entrada Apuntes desde una ONU a cuarenta grados se publicó primero en El Clarin de Chile.
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