Argentina votó con EE.UU. e Israel contra resolución sobre esclavitud y arriesga apoyo africano por Malvinas

El Ciudadano

El gobierno del presidente de Argentina, Javier Milei, alineó su voto en Naciones Unidas con el de Estados Unidos e Israel para rechazar una moción que califica a la esclavitud como crimen de lesa humanidad. La decisión, tomada por el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, en contra de las advertencias de la propia Cancillería, generó un fuerte reclamo de los países africanos, históricos aliados de Argentina en la disputa por las Islas Malvinas, poniendo en riesgo décadas de respaldo multilateral y complicando la candidatura del diplomático argentino Rafael Grossi para liderar la Secretaría General de la ONU.

El episodio ocurrió el jueves pasado en Adís Abeba, Etiopía y según consignó Página/12, el embajador argentino ante la Unión Africana, Juan Ignacio Roccatagliata, se encontró en una situación incómoda y difícil de explicar luego de que Mahamoud Alí Youssouf, presidente de la Comisión de la Unión Africana —un organismo que agrupa a 54 países y funciona como un equivalente de la Unión Europea para el continente—, lo increpara por el voto de la nación autsral.

«El embajador Juan Ignacio Roccatagliata enrojeció. No sabía que decir. Finalmente, sólo atinó a pedir disculpas y, agregar, ‘no fue mi decisión'», describió el medio digital.

El motivo del reclamo no era menor: Argentina se había convertido en uno de los tres únicos países del mundo en votar en contra de una resolución que considera la esclavitud como un crimen de lesa humanidad, una postura compartida únicamente por Estados Unidos e Israel.

Para las naciones africanas, este tema no es uno más, constituye una herida histórica cuya reparación es prioritaria en su agenda diplomática. Lo que estaba en juego era una alianza estratégica: los países africanos han sido, históricamente, un pilar fundamental del apoyo internacional a Argentina en el litigio por la soberanía de las Islas Malvinas. Ahora, ese respaldo, forjado durante décadas, se encuentra en serio riesgo.

Un voto aislado y una explicación controversial

La moción en cuestión fue presentada por Ghana en el seno de la Asamblea de la ONU y establece que “la trata y esclavización de africanos fue el crimen más grave contra la humanidad, que, por escala, duración, naturaleza sistemática, brutalidad y consecuencias duraderas, continúa afectando las estructuras sociales actuales en cuanto a racismo y desigualdad”.

La resolución, que obtuvo 123 votos a favor, 52 abstenciones y solo 3 en contra, no se limita a una declaración simbólica, ya que en su articulado, llama a los países a “iniciar procesos de justicia reparatoria y considerar medidas como disculpas formales, restitución de bienes culturales y compensaciones económicas”.

La postura argentina fue defendida en el recinto por el embajador Francisco Tropepi, quien junto a su par estadounidense, Dan Negrea, argumentó que el texto era “altamente problemático”.

Según expusieron, se oponían a lo que consideraban un “intento de clasificar los crímenes contra la humanidad en cualquier tipo de jerarquía”, calificando la propuesta de “parcial”.

Sin embargo, tal y como planteó Página/12, la posición de la Casa Blanca responde a un cálculo más concreto: Estados Unidos, como uno de los mayores beneficiarios históricos del sistema esclavista, sería uno de los principales señalados a la hora de hablar de reparaciones económicas.

La decisión argentina, lejos de ser una mera coincidencia de criterio, fue una orden directa de la cúpula del Ministerio de Relaciones Exteriores como parte de la alineación de la administración de Milei con los intereses del gobierno del mandatario estadounidense Donald Trump.

Según la información recogida, «el canciller Pablo Quirno, ordenó que Argentina votara con Estados Unidos e Israel pese a la advertencia de la Dirección de Malvinas de Cancillería sobre las consecuencias multilaterales de votar en contra de Africa y el afroCaribe».

La justificación de Quirno para tomar la medida fue lapidaria y reveladora de la orientación de la política exterior del gobierno del denominado «libertario»: “Nuestros socios son Estados Unidos e Israel, no África ni el Tercer Mundo”.

Un precio geopolítico en Malvinas

Las consecuencias de esta decisión se sintieron de inmediato en el tablero de la cuestión Malvinas. Históricamente, Argentina ha cultivado una sólida mayoría en el Comité de Descolonización de la ONU, donde se debate anualmente el reclamo de soberanía sobre las islas. Este comité está integrado por 29 países, de los cuales nada menos que 13 son africanos o afrocaribeños: Antigua, Congo, Costa de Marfil, Cuba, Dominica, Etiopía, Grenada, Malí, Saint Kitts, Santa Lucía, Saint Vincent y Granadinas, Sierra Leona y Tanzania.

Todos estas naciones, que en reiteradas oportunidades respaldaron la causa argentina, se sintieron directamente agraviados por el voto contrario a su principal reivindicación histórica.

A este grupo se sumó otro factor de tensión: la alineación indiscriminada con la administración Trump ha generado fricciones con naciones islámicas.

«Hoy en día, la Casa Rosada, con su alineamiento indiscriminado con Trump, se ganó la enemistad de otros cuatro países, en este caso islámicos: Irak, Siria, Túnez e Irán», planteó el medio citado, señalando que como resultado de la votación, Argentina enfrenta serias dificultades con 17 de los 29 países que conforman el Comité de Descolonización, un bloque que hasta ahora había sido su principal sostén multilateral.

Impacto en la candidatura de Rafael Grossi a la ONU

El impacto de este alineamiento trasciende el conflicto específico por Malvinas y afecta la candidatura del argentino Rafael Grossi, actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), para ocupar el cargo de secretario general de Naciones Unidas.

Analistas políticos y diplomáticos coinciden en que «por estas votaciones, su postulación queda prácticamente herida de muerte».

Señalan que el gobierno de Javier Milei, con sus políticas y sus votos en el escenario global, está alejando a Argentina de buena parte de los países representados en Naciones Unidas. La candidatura de Grossi, que compite con figuras como la chilena Michelle Bachelet y la costarricense Rebeca Grynspan, se ve así perjudicada por la falta de un respaldo amplio que suele requerir la construcción de consensos en la Asamblea General.

Reparación histórica ante la esclavitud

El trasfondo de esta votación trasciende la coyuntura diplomática. El reclamo de los países africanos y afrocaribeños se basa en el reconocimiento de que la trata de esclavos significó la deportación forzada de millones de personas, una explotación económica extrema y la desestructuración de sociedades enteras.

Para comprender la dimensión histórica del reclamo, Página/12 consultó al historiador Felipe Pigna, quien trazó un panorama de las responsabilidades, incluso en el territorio argentino. «La responsabilidad y el beneficio fue de los países esclavistas, no sólo en nuestro territorio, sino en toda América. Estados Unidos se benefició de la esclavitud durante 150 años por lo menos. El motor de su economía fue la esclavitud», explicó

Sobre el caso argentino, el historiador detalló que «la etapa colonial fue tremenda. Eso es un reclamo hacia España, porque fueron los grandes importadores de esclavos. A la mayoría los llevaban a Potosí, a las minas, y después un remanente quedaba en Buenos Aires, como trabajo doméstico en las casas».

«Venían principalmente de Angola. Juan Manuel de Rosas empezó a dar libertades, pero recién se abolió en 1853. La Asamblea del año XIII otorgó la libertad de vientres, los hijos de esclavos nacían libres, pero fue difícil de implementar», planteó.

Costos de la alineación con Trump

Mientras los países europeos que protagonizaron la trata —como Países Bajos, España, Portugal, Reino Unido y Francia— optaron mayoritariamente por la abstención para no asumir un compromiso directo, Argentina decidió dar un paso más allá y alinearse en bloque con la postura más extrema de Estados Unidos e Israel.

Sin embargo, el impacto de esta decisión parece ser unánime en los círculos diplomáticos. «Repetir en espejo lo que dice Trump, sin mirada estratégica, sin evaluar siquiera si era mejor abstenerse o ausentarse, es seguramente uno de los peores caminos para cualquier política de relaciones exteriores», advirtió Página/12, tomando en consideración el caso concreto de una nación que, como Argentina, depende del apoyo multilateral para sostener una de sus causas de Estado más emblemáticas: la recuperación de la soberanía sobre las Islas Malvinas.

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Marzo 30, 2026 • 1 hora atrás por: ElCiudadano.cl 38 visitas 1943629

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