SEÑOR DIRECTOR:
Para nuestro país es un logro muy significativo que tengamos dentro del mundo de la arquitectura un segundo premio Pritzker, el mayor a nivel mundial para la disciplina, el reconocimiento al trabajo, la obra materializada desde las ideas y cuidados detalles tratados con belleza, que suman lo que uno podría denominar una muy buena arquitectura.
Smiljan Radic ha sido capaz de elaborar, desde una búsqueda incesante por aportar valor y transformar lugares, obras admirables no importando su tamaño y ha sido un arquitecto que nunca ha dejado de ser original por la búsqueda de ese contenido, muchas veces invisible pero perceptible que sus obras entregan. Quizás, una de sus más logradas es la “Viña VIK”, un muy buen ejemplo de un encuentro de arte, color, proporciones, perspectivas y una íntima conversación con el paisaje. La casa chilena en dos versiones revelando la importancia del patio, la casa cobre donde resalta el uso del metal, dándole un reflejo y texturas únicas.
La verdadera magia ocurre en la creación de atmósferas. Es la danza de la luz natural sobre las texturas, el control del silencio y la temperatura lo que transforma un edificio en un hogar o un hito. Lograr esto requiere de una innovación constante, no solo tecnológica, sino de pensamiento: utilizar nuevos sistemas constructivos para resolver problemas antiguos de manera más eficiente, sostenible y bella.
No dejan de ser valorables sus opiniones de que estos, sus logros, no siempre conversan con mejores ciudades, no logramos, quizás, por temas de cómo nos formamos darle el mismo valor al diseño de la ciudad.
Uwe Rohwedder
Decano Facultad de Ingeniería y Arquitectura, U. Central
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