Cannes (Francia), 21 may (EFE).- Tras su impactante discurso de 2018 en el que, en plena entrega de premios, Asia Argento contó que había sido violada allí por Harvey Weinstein, la controvertida actriz italiana regresó este año a Cannes de la mano de la película venezolana 'La muerte no tiene dueño', de Jorge Thielen Armand.
"No pensé que volvería", admitió la intérprete este jueves en una mesa redonda con periodistas en Cannes, entre ellos EFE, tras haber estrenado la pasada noche el filme en la Quincena de Cineastas, una de las secciones paralelas del prestigioso festival francés.
Solo volver ya se siente como un "logro", destacó esta intérprete, que fue una de las primeras en inculpar públicamente a Weinstein y que se convirtió en una de las grandes voces del movimiento Me Too, pero cuya reputación quedó manchada posteriormente al emerger contra ella acusaciones de agresión sexual al actor y músico Jimmy Bennett en 2013, cuando este tenía 17 años.
Argento (Roma, 1975) consideró que su discurso de 2018, cuando iba a entregar uno de los premios del festival, fue una acción de "kamikaze", que siempre son los "primeros en morir".
"Puede que esté cancelada" en Hollywood, señaló la también directora, pero afirmó que no le importa porque es europea.
Explicó que es más agradable para ella estar en una sección como la Quincena, sin la presión de la alfombra roja, y además con una "gran película".
En esta cinta venezolana, que es el tercer largometraje de Jorge Thielen Armand, interpreta a una mujer llamada Caro que vuelve a Venezuela para vender la plantación de cacao de su padre, solo para descubrir que la mansión familiar está ocupada por sus antiguos empleados.
En un viaje que es un descenso a la locura, Caro decide tomarse la justicia por su mano para recuperar lo que considera suyo y desencadena un enfrentamiento que hace brotar la violencia latente.
'La muerte no tiene dueño' exigió que Argento trabajara su español, delante y detrás de la cámara, durante los dos meses que duró el proceso de ensayos y rodaje en Venezuela.
No hablar la lengua le hizo sentir muy insegura, confesó, pero entendió que era una frustración que podía usar para su personaje.
En Venezuela pudo experimentar de primera mano los grandes contrastes sociales, aunque lo describe como una aventura "absolutamente increíble".
"El lugar era surrealista (...) Tanta riqueza, tanta pobreza, caos... Pero tanta espiritualidad y luz y riqueza en las almas", rememoró.
Además, ella no había llegado a comprender, sobre el guión, que este largometraje sería en realidad prácticamente un 'thriller' de terror psicológico, porque al principio pensaba que era una película política.
A todo eso se sumaba que en aquel momento pendían sobre Venezuela, aún gobernada por Nicolás Maduro, las amenazas de una intervención por parte de Estados Unidos y el rodaje se desarrollaba cerca de un puerto.
Respecto a la escasez de ofertas para trabajar, Argento aseguró que no se siente infravalorada, porque admite que es "difícil" contratarla y que los directores no saben qué hacer con ella. "Entiendo que quizás doy miedo", dijo la hija del realizador Dario Argento, pero aseguró que siente que las cosas están cambiando. EFE
(Foto)
completa toda los campos para contáctarnos