SEÑOR DIRECTOR:
La ministra María Paz Arzola ha sido enfática: ante la falta de holgura financiera, la estrategia del Mineduc se centrará en la “eficiencia del gasto”. La pregunta relevante no es si ajustar, sino dónde y cómo hacerlo sin dañar la calidad del sistema escolar.
En un estudio de 2023, junto a Eduardo Fajnzylber analizamos auditorías de la Superintendencia de Educación entre 2013 y 2016, y encontramos que una fracción relevante de los colegios sobrerreporta su asistencia. Esto no es menor: el pago de subvenciones se determina según la asistencia promedio, y en 2015 ese mecanismo distribuyó más de US$5.300 millones, equivalentes al 2,2% del PIB.
Cuando un colegio reporta como presente a un alumno que estaba ausente, captura recursos que no le corresponden. Nuestras estimaciones sugieren que el colegio promedio sobrerreporta un 2,5% de su asistencia. Entre los que identificamos como manipuladores, la tasa llega al 12%. Análisis para instituciones preescolares sugieren incluso mayores tasas.
Además, encontramos un patrón: los colegios con menor desempeño en el Simce son los que más tienden a sobrerreportar. El mecanismo de financiamiento termina transfiriendo proporcionalmente más recursos a los colegios de menor calidad.
No se trata de eliminar el incentivo a la asistencia, sino de rediseñarlo para reducir los espacios de manipulación. Mecanismos de verificación más robustos, uso de tecnología, sanciones más disuasivas o cambios en las fórmulas de financiamiento son opciones a evaluar.
Bernardo Lara E.
Profesor Facultad de Economía y Negocios UNAB
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