Si conduces por las carreteras australianas te puedes encontrar con señales fuera de lo común y no hablamos del aviso de canguros (que también), sino de la que te avisa de que estás a punto de atravesar la "90 Mile Straight", una recta de casi 150 kilómetros en línea recta que supone estar algo menos de dos horas sin girar el volante. O una señal que directamente te lanza una pregunta random propia del Trivial. El objetivo es que tu cerebro no desconecte porque en un trazado tan monótono el aburrimiento puede ser letal.
De hecho, Australia tiene algunas de las carreteras más peligrosas del mundo y no es por su mal estado o sus curvas vertiginosas, más bien al contrario: son demasiado largas, demasiado rectas y demasiado vacías. Así que el país está explorando con soluciones diferentes para esquivar ese sopor potencialmente mortal.
Las aburridas carreteras australianas. Todas estas carreteras tienen un pavimento decente, un trazado predecible, un paisaje con poca variación y poco tráfico, la receta para el desastre:
El peligro de la hipnosis de la carretera. La hipnosis de la carretera o fiebre de la línea blanca es algo más que aburrirse y que te entre sopor: es un estado mental alterado que te permite seguir conduciendo respondiendo frente a estímulos básicos y manteniendo la velocidad, pero sin ser consciente de lo que está haciendo. En pocas palabras: poner el cerebro en modo automático. La ciencia tiene una explicación: las carreteras planas y rectas con escasa variación paisajística produce una deficiencia crónica de estimulación sensorial, reduciendo el estado de alerta a niveles peligrosamente bajos, lo que causa somnolencia y falta de atención.
Este estudio sobre el fenómeno explica que la fatiga cognitiva alcanza su punto álgido apenas 20 minutos después de entrar en ese entorno monótono, mucho antes de lo que podría parecer, incluso para quien conduce. Cuando el cerebro avisa, ya lleva rato en piloto automático. Las consecuencias pueden ser trágicas: aumentos de velocidad de forma inconsciente o una capacidad de reacción mínima que ya causa estragos. En Australia, la fatiga al volante es cuatro veces más probable como causa de esta hipnosis de carretera que las drogas o el alcohol. En Queensland, supone del 20 al 30% de muertes en carretera.
A15, Queensland. Vía Google Maps
Trivia en las señales. La solución que llevan años implementando las autoridades australianas es tan simple que impacta: carteles con un juego de preguntas y respuestas. Conforme entras en una de esas zonas aburridamente peligrosas, te encuentras con un letrero amarillo que avisa: "Fatigue Zone. Trivia Games Help You Stay Alert" (Zona de fatiga. Juegos de trivia para ayudarte a estar alerta). A partir de ese momento, vas a encontrarte señales diseminadas a lo largo del trazado con varios kilómetros de distancia con una pregunta y su correspondiente respuesta. Ejemplo: Pregunta: ¿Quién fue el primer primer ministro de Queensland? Respuesta: Robert Herbert. Y así.
El mecanismo cognitivo es exactamente el que describe la ciencia: introducir un estímulo inesperado e irrelevante para la conducción que obligue al cerebro a salir del piloto automático. Así quien conduce tiene que leer, procesar la pregunta, recordar y si hay un copiloto, hasta debatir la respuesta. Y luego esperar a ver la solución un poco más adelante. Una forma de activar la mente sencilla pero efectiva. Cada pregunta y respuesta está pegada al panel y fijada con un candado, lo que permite renovarlas.
¿Y funciona? Pues probablemente sí, pero nadie lo ha medido rigurosamente. No obstante, en teoría el mecanismo está respaldado por la neurociencia. La profesora Narelle Haworth, directora del Centre for Accident Research and Road Safety Queensland, avala su presencia: "Hacer siempre lo mismo, sin mucha estimulación, provoca una disminución del estado de alerta (...) La idea de los juegos de preguntas y respuestas en la carretera es mantener a los conductores más atentos… quizás algún pasajero que sepa la respuesta inicie una conversación". Pero la propia Haworth reconoce que aunque el objetivo está en consonancia con la investigación en seguridad vial, no hay ningún estudio que haya analizado específicamente el impacto de los carteles.
Además, tiene sus limitaciones: los carteles pierden eficacia con quienes recorren la misma ruta con frecuencia y ya conocen todas las preguntas. Y obviamente tienen un riesgo bastante común en los tiempos que corren: que a alguien se le ocurra desviar la mirada al móvil para buscar la respuesta. Y en cualquier caso, no sustituye al descanso.
Trivia a cuentagotas. Esta medida empezó en 2012 de la mano de la administración de transporte de Queensland con el objetivo de "ayudar a los conductores a mantenerse alerta manteniendo su mente activa", como recoge The Guardian. Desde entonces el trivia de señales se ha ido implementando progresivamente en cinco carreteras principales del estado. Desde 2024, el ayuntamiento de Katherine en el Territorio del Norte instaló por primera vez estas señales en la Stuart Highway. No es una medida adoptada por el país.
¿Y la eterna recta de "90 Mile Straight"? Si buscas el trivial en el mapa de Australia, lo encontrarás en el noreste tropical y cerca de Katherine, pero nunca en la recta infinita del sur de Nullarbor. Allí tienen líneas laterales y centrales sonoras, han anchado los pavimentos y usan el estándar nacional de señalización de fatiga con mensajes de advertencia. No obstante, también tienen alguna que otra señal curiosa, como las que advierten de tramos que funcionan como pistas de aterrizaje o las icónicas señales de fauna triple que ves sobre estas líneas.
Portada | Google Maps y Bahnfrend/Wikimedia
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La noticia
Australia tiene un problema: carreteras extremadamente aburridas y monótonas. Y también tiene una solución: trivia en las señales
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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