La brecha económica entre países desarrollados y en desarrollo se ha acentuado, ya que, mientras los primeros muestran ingresos per cápita superiores a los de 2019, se observa que una de cada cuatro economías emergentes o en desarrollo permanece por debajo de ese nivel. En ese contexto, el Banco Mundial señaló la urgencia de aplicar reformas capaces de revertir este fenómeno, de acuerdo con el más reciente Informe de Perspectivas Económicas Globales que presentó el organismo, según consignó la agencia EFE.
El Banco Mundial pronosticó que la economía mundial aumentará 2,7 % en 2025, cifra que supera en cuatro décimas lo que la entidad había previsto en junio, y anticipó además crecimientos del 2,6 % en 2026 y del 2,7 % en 2027, datos que también suponen un incremento respecto de sus estimaciones anteriores. Estas proyecciones, según detalló EFE, reflejan una resiliencia inesperada en la actividad económica a pesar de la persistente incertidumbre política y las tensiones comerciales a nivel internacional.
Al detallar la evolución estimada de las principales economías mundiales, el informe del Banco Mundial mencionó que Estados Unidos podría registrar en 2026 una tasa de crecimiento del 2,2 %, es decir, una décima más que este año. Para el caso de China, se espera una reducción de cuatro décimas en su expansión, hasta alcanzar el 4,4 %, mientras que la zona euro experimentaría una caída de cinco décimas para situar su avance en 0,9 %, con una recuperación estimada hasta el 1,2 % en 2027. El medio EFE remarcó que, dentro de estas tres potencias económicas, los datos actualizados representan una mejoría respecto a las previsiones anteriores del organismo.
El Banco Mundial también abordó la trayectoria de los países emergentes y en desarrollo, para quienes previó un crecimiento del 4,2 %, tres décimas por encima del cálculo divulgado en junio para el último ejercicio cerrado, seguido de expansiones del 4 % y 4,1 % en los dos años posteriores, en ambos casos dos décimas más que en las estimaciones previas. Estas cifras, publicadas por EFE, denotan una mayor solidez de lo proyectado para este grupo de países en comparación con mediciones anteriores.
Sin embargo, Latinoamérica muestra un panorama menos optimista dentro del informe. El Banco Mundial estimó para la región un crecimiento del 2,2 % en 2025 y del 2,3 % en 2026, tasas una décima por debajo de los pronósticos difundidos previamente, mientras que para 2027 la proyección se mantuvo en 2,6 %. El organismo internacional señala que estos resultados constituyen las previsiones menos favorables en comparación con otras regiones emergentes y desarrolladas, según consignó EFE.
El informe también advierte que, de cumplirse estas proyecciones, la década de 2020 se convertiría en la de menor crecimiento global desde la década de 1960, conforme señaló el Banco Mundial en el documento citado por EFE. Esta tendencia no solo disminuiría el ritmo del desarrollo económico global, sino que también ampliaría las diferencias existentes en los niveles de vida entre los distintos países, dificultando la convergencia entre economías avanzadas y aquellas en vías de desarrollo.
Indermit Gill, economista jefe del Grupo del Banco Mundial, expresó que “con cada año que pasa, la economía global se vuelve menos capaz de generar crecimiento y, aparentemente, más resistente a la incertidumbre política”, según citó EFE, dando cuenta tanto de la fortaleza ante presiones externas como de la dificultad para sostener tasas de expansión más elevadas.
En ese marco, el Banco Mundial subrayó la necesidad de que los gobiernos, tanto de economías emergentes como avanzadas, adopten medidas orientadas a liberalizar la inversión privada y el comercio, controlar el gasto público e impulsar inversiones en nuevas tecnologías y educación. Estas recomendaciones buscan evitar escenarios de estancamiento y contener el avance del desempleo, aspectos mencionados explícitamente en el informe publicado y reportado por EFE.
El reporte da cuenta de que, bajo los parámetros actuales, el menor dinamismo en el crecimiento sostendría y profundizaría las diferencias en bienestar económico, con una fracción significativa de países en desarrollo alejándose de los ingresos que tenían al inicio de la década, mientras las naciones avanzadas logran recuperarse con mayor facilidad. El organismo considera urgente una agenda de reformas que permita revertir esta divergencia y anclar mejores perspectivas de mediano y largo plazo, detalló el medio EFE.
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