Vigo se arriesga a perder su puesto como "ciudad de las luces" (de España). Aunque el Ayuntamiento gallego suele desplegar sus adornos de Navidad ya en julio y alardea cada año de los millones y millones de leds que adornan sus calles durante casi dos meses, de noviembre a enero, hay otra urbe que está a punto de elevar la apuesta: Barcelona. Allí el Consistorio ha decidido mantener parte del alumbrado de las fiestas de Ciutat Vella durante lo que resta de invierno.
Sus razones en realidad tienen poco que ver con la Navidad.
Luces, luces y más luces. Las Navidades tal vez hayan acabado, pero en España empieza a ser habitual que hablemos durante meses y meses de sus luces. En Vigo lo hacen porque el Ayuntamiento empieza a colgarlas en pleno julio, con el termómetro coqueteando con los 30º y la ciudad llena de turistas en bermudas y chanclas. Ahora lo harán también en Barcelona, aunque por otros motivos.
¿Qué quieren hacer allí? La noticia la avanzaba el lunes La Vanguardia: la Ciudad Condal está ultimando un plan para mejorar la iluminación de algunas de las callejuelas más estrechas (y oscuras) de Ciutat Vella aprovechando parte de la decoración que se instaló allí estas Navidades. Es decir, a falta de farolas de las de toda la vida, buenas son las guirnaldas tendidas entre fachadas.
Aunque el equipo de Jaume Collboni aún no ha desvelado los detalles de la iniciativa, la idea sí parece clara: no se trata tanto de que vecinos, comerciantes y turistas sigan paseando durante meses bajo adornos de Papanoeles, Reyes Magos y árboles de Navidad, como sí de mantener los diseños más 'atemporales'.
Paseando bajo bombillas. La clave pasa por tanto por aprovechar aquella decoración que no desentone el resto del invierno. Para reforzarla, el Gobierno municipal plantea mantener también las guirnaldas que han colocado los propios comerciantes. En el Gòtic hay negocios que han ido colgando luces decorativas por su cuenta, aunque al trartarse de iniciativas particulares se encontraban con desafíos como el paso de los camiones de la basura o algunos desfiles.
Dónde, cuándo y cómo. A la espera de que el Consistorio aporte más detalles sobre dónde, cuándo y cómo desplegará la iniciativa, La Vanguardia ha avanzado algunas claves: la medida se centrará en puntos de Ciutat Vella, calles del Gótic y Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera que aspiran a mejorar su iluminación.
En cuanto al calendario, el concejal Albert Batlle explica que el Consistorio plantea mantener las luces durante varios meses: "La voluntad es que la medida se implemente, ahora y en el futuro, durante el período de horario de invierno, aproximadamente entre el último fin de semana de octubre y el de marzo".
Dos claves: comercio y seguridad. Batlle también confirma que la medida persigue dos objetivos: favorecer a los negocios y vecinos de la zona y acabar con callejuelas en las que los carteristas encuentran refugio. "Queremos mejorar la iluminación de algunas pequeñas calles del Gòtic y Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera para impulsar la dinamización comercial, cultural y social, y también para mejorar la sensación de seguridad, sobre todo en los días de menos horas de luz diurna", añade. "Estamos trabajando la fórmula para potenciar esta red".
"Les dan más reparo". La medida parece haber tenido buena acogida entre los negocios de la zona, que incluso plantearon ampliar el listado de viales que en un principio se iban a beneficiar de las luces. "Si las calles están más iluminadas, el paseo se hace más seguro y el comercio se verá beneficiado", reconoce a El Periódico David González, de la Associació de Comerciants de Via Laietana.
Prueba de hasta qué punto convence la medida es que en su día algunos empresarios del Born ya empezaron a colgar guirnaldas por su cuenta y riesgo. "La gente va por el paseo del Born muy contenta porque el paseo y los ejes suelen estar bien iluminados. Pero las callejuelas oscuras les dan reparo". La idea también se ha encontrado con detractores que la consideran un parche.
Pero... ¿Funciona? Aunque ha logrado reducir su criminalidad, Barcelona suele figurar en la zona más alta de los rankings sobre las ciudades inseguras de España. La clave es si mayor iluminación pública se traducirá en mayor seguridad real, una cuestión que ha generado debate en los últimos años. Lo que sí parecen confirmar casos como el de Vigo es que una buena apuesta por la iluminación callejera (aunque sea estacional) sirve para atraer miles de visitantes.
Imágenes | Ajuntament de Barcelona (X) y Núria (Flickr)
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La noticia
Barcelona cree que tiene un problema de seguridad nocturna. Así que va a dejar las luces de Navidad encendidas todo el invierno
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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