A los señores de la guerra, principalmente al Presidente Trump, al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y al Presidente de Rusia, Vladimir Putin: ¡Basta de guerra!
El mundo no soporta más asesinados y la descomunal destrucción que han provocado las agresiones motivadas por delirios de grandeza, razones de Estado o terrorismo de Estado, la búsqueda de inmortalidad y dominación.
Posiblemente la ignorancia, los mesianismos y la carencia de virtudes en política son la causa espiritual del desvarío ante cual nos encontramos. Miles de ucranianos, palestinos, libaneses, iraníes, y tantos otros seres humanos asesinados, ciudades completas destrozadas han significado millones de desplazados. Los intereses y la geopolítica nos explican dicha conducta, pero jamás la justifican.
El irrespeto de la norma no es solamente el no acatamiento de los tratados internacionales, que para los actuales beligerantes es una de las características principales de su política de Estado, sino que en el ejercicio de la violencia dejan de manifiesto la banalidad del mal como nos diría Hanna Arendt.
Trump pretende sin escrúpulos mantener la hegemonía global de Estados Unidos, lo cual lejos de conseguirlo, acelera su decadencia; mientras que Israel promueve la guerra con el objeto de ampliar su territorio según aspiraciones recogidas desde sus textos sagrados (creación del Gran Israel); y Rusia busca reconstruir la influencia sobre los territorios de la ex URSS. Los tres Estados que han empujado la guerra han argumentado razones de seguridad, sin embargo, dicha narrativa ya no se advierte como creíble. De hecho, sus actos consiguen la ampliación del odio, desconfianza y son causa de azotes inmisericordes contra miles de inocentes.
¡Basta ya!; estamos al borde de un abismo aún mayor, por lo que se valora la actitud decidida del Papa León XIV, quien lejos de ser atemorizado ha respondido a las amenazas de Trump señalando: “no tengo miedo … seguiré hablando contra la guerra”, alzando la voz en favor de los inocentes asesinados.
El mundo empieza a despertar, incluido los líderes de la OTAN. Meloni, Macron, y sobre todo Sánchez, entre otros, se están manifestando en contra la guerra en Medio Oriente y sus masacres.
Al respecto, el mundo se está reconfigurando en muchos aspectos: la OTAN se resquebraja; Estados Unidos pulveriza su credibilidad; Irán crece en su capacidad estratégica y mejora su imagen internacional; Israel se desploma en legitimidad; mientras que Rusia –como buen ajedrecista– consigue mantenerse como potencia mundial y con ello atemoriza a Europa.
En consecuencia, el escenario es muy inestable y la violencia podría ampliarse aún más, razón por la que la voz del Papa debiese ser secundada por otros mandatarios en un claro rechazo a la guerra y sus horrores.
Por Jaime Abedrapo, Director del Centro de Derecho Público y Sociedad USS
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