Óscar González
Dallas (EE.UU.), 18 jun (EFE).- Le ha bastado un partido a Jude Bellingham para zanjar el debate sobre su titularidad. Su actuación frente a Croacia, con gol y un apabullante despliegue físico de área a área, ha acabado con las dudas sobre el jugador del Real Madrid, convertido junto a Harry Kane en el gran triunfador de la selección inglesa en la primera jornada.
Llegó Bellingham a Estados Unidos entre brumas, con una parte de la afición en contra y dudas en el técnico, Thomas Tuchel, sobre si le debía dar la titularidad a él o a Morgan Rogers, sobresaliente en la fase de clasificación y una de las grandes apariciones de la Premier con el Aston Villa.
No lo ha tenido fácil Bellingham con Tuchel, que pese a admirar su talento no sintonizaba con su carácter explosivo. El técnico alemán desveló que el centrocampista 'intimidaba' a sus propios compañeros.
"Aporta una intensidad que agradecemos y que necesitamos si queremos lograr grandes cosas. Esa intensidad debe canalizarse hacia el rival, hacia nuestro objetivo, y no para intimidar a los compañeros ni para ser demasiado agresivo con ellos o con los árbitros", señaló .
"Jude tiene algo especial", dijo Tuchel en 2025 en una entrevista con TalkSport. "Aporta una intensidad que agradecemos y que necesitamos si queremos lograr grandes cosas. Esa intensidad debe canalizarse hacia el rival, hacia nuestro objetivo, y no para intimidar a los compañeros ni para ser demasiado agresivo con ellos o con los árbitros", añadió.
Una lesión de hombro le hizo perderse un par de convocatorias y tampoco entró en la ventana FIFA de octubre, lo que alimentó la sospecha de que, con Tuchel, la vida no iba a ser fácil para el madridista.
Su situación en el Real Madrid tampoco ha sido sencilla. Señalado por la afición como uno de los culpables de la crisis del equipo, llegó a celebrar haciendo que bebía un gol frente al Mónaco, en enero, para responder a los que le acusaban de llevar una vida poco profesional.
Bellingham llegó a Estados Unidos como suplente. El 6 de junio salió en la segunda mitad del partido contra Nueva Zelanda y le dio la vuelta a la situación en cuatro días. Fue el mejor frente a Costa Rica y convenció a Tuchel de que era el '10' que necesitaba el equipo.
"Fue una decisión fácil confiar en él, también por cómo, en los últimos 17 días, se ha comprometido con el espíritu de equipo, la idea de compañerismo y la forma como queremos jugar, en una posición ligeramente diferente a la que ocupaba en el Real Madrid", dijo Tuchel tras el partido.
El técnico alemán no tenía dudas sobre el rendimiento del madridista, porque sabe que "le encanta jugar bajo presión".
Y el propio Bellingham admitió que quiso contestar a todos sus críticos. "Sé que es parte de ser futbolista, no guardo rencor a nadie que diga cosas malas de mí porque a veces sí me lo merezco. Hoy creo que fue bueno intentar demostrarle a la gente quién soy y recordarles quién soy", manifestó tras el partido.
Triunfador en una prueba de máxima exigencia, Bellingham se ha convertido en el más joven en disputar cuatro grandes torneos. Con 22 años y 353 días ya ha jugado dos Eurocopas y dos Mundiales. Leo Messi jugó su cuarto torneo mayor (la Copa América de 2011) con 23 años y 10 días.
Son 16 apariciones en grandes torneos, más que Frank Lampard, Tony Adams o Bryan Robson, por citar algunas de las leyendas inglesas, o que Pedri (14) y Cristiano Ronaldo (12) a su edad.
Bellingham, al fin, cree haber encontrado el ecosistema adecuado en la selección de Tuchel y está dispuesto a demostrárselo.
"Me he perdido más concentraciones y más partidos de los que me hubiera gustado, pero siempre tengo algo dentro de mí cuando llegan estos momentos y daré un paso al frente por el equipo", dijo tras exhibirse ante Croacia. EFE
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