El Ciudadano
Estamos a menos de un mes de la inminente salida de Máximo Pacheco de Codelco y uno de los nombres que más suenan para suceder uno de los puestos más estratégicos para el Estado es el economista Bernardo Fontaine.
Su posible llegada se daría en medio de altos costos, endeudamiento y baja producción, con el foco puesto en ordenar las finanzas, reforzar la seguridad y redefinir la estrategia de la estatal.
La eventual llegada de Bernardo Fontaine a CODELCO no solo responde a su trayectoria empresarial, sino que también ha reactivado cuestionamientos por su historial público. Su figura ha estado marcada por polémicas en el debate político y económico, incluyendo su rol en el rechazo al primer proceso constituyente, críticas por campañas comunicacionales cuestionadas y controversias vinculadas a su defensa del sistema previsional.
Bernardo Fontaine Talavera nació en Santiago un 10 de junio del año 1964, es hijo de Valentina Talavera Balmaceda y de Arturo Fontaine Aldunate, quien fue director del diario El Mercurio entre 1978 y 1982 y embajador de Chile en Argentina entre 1984 y 1988.
Su etapa escolar la realizó entre los colegio Sagrados Corazones de Maquehue y el Colegio Tabancura. Posteriormente ingresó a estudiar Ingeniería Comercial con mención en Economía en la Pontificia Universidad Católica de Chile, de donde egresó en 1987.
Se ha desempeñado como director y ejecutivo de grandes empresas como Falabella, Lan, La Polar y Citibank. Además, incentivó a la Fundación Ciudadanos en Acción y el sitio ReformalaReforma.cl.
Una de las principales controversias de Bernardo Fontaine se remonta al primer proceso constituyente, donde ejerció como convencional. En ese contexto, fue identificado por distintos sectores como una de las figuras más visibles del Rechazo, tras advertir que los ahorros previsionales podrían dejar de pertenecer a los trabajadores, declaraciones que fueron interpretadas como parte de una campaña del miedo y que también incluían afirmaciones falsas.
En la Convención, su figura fue conocida por su defensa de la propiedad individual de los fondos previsionales, posicionándose como una voz activa en el rechazo a cambios estructurales del sistema.
De hecho, tras las declaraciones de Bernardo Fontaine, diversos convencionales —entre ellos el exvicepresidente Jaime Bassa— calificaron sus dichos como falsos. Además, Bassa sostuvo que esas afirmaciones “siembran incertidumbre cuando más trabajo colaborativo necesita el país”.
Pero su rol como figura del Rechazo no es el único cuestionamiento que ha enfrentado el economista. Ya en 2014 generó controversia al liderar una ofensiva comunicacional contra la reforma tributaria del gobierno de Michelle Bachelet, financiando insertos en prensa por cerca de $44 millones. La campaña reunió opiniones críticas de diversos expertos, aunque varios aseguraron no haber sido consultados, por lo que calificaron esta acción como engañosa.
En su momento, Fontaine defendió la iniciativa señalando que buscaba informar sobre un supuesto consenso técnico para modificar la reforma, aunque el episodio generó cuestionamientos por la forma y el uso de declaraciones sin autorización.
Pero no es la única vez que Bernardo Fontaine ha estado envuelto en controversias. En 2020 fue duramente cuestionado tras su participación en el programa Mentiras Verdaderas, donde defendió el sistema de AFP, con el que posteriormente también sería vinculado.
En la instancia, un fact-checking de Fast Check CL identificó cinco afirmaciones suyas como falsas o imprecisas, especialmente sobre rentabilidad de fondos, distribución de afiliados y causas de las bajas pensiones.
El episodio generó críticas públicas y en redes, incluyendo cuestionamientos en vivo durante el programa, consolidando su perfil como un activo defensor del modelo previsional, pero también una figura polémica en el debate sobre pensiones.
Como mencionamos anteriormente, Fontaine se vería ligado al sistema de pensiones tras un reportaje del año 2025 de Reportea.cl en que se vinculó al economista con una campaña digital en defensa de las AFP, por medio de su fundación Ciudadanos en Acción, presuntamente financiada por la Asociación de AFP. El reportaje apunta a millonarios gastos en redes sociales y a la difusión de contenidos contra reformas al sistema previsional.
Asimismo, se mencionaron nexos con cuentas e influencers vinculados a campañas agresivas en redes sociales contra las entonces candidatas presidenciales, Evelyn Matthei y Jeannette Jara. Aunque Bernardo Fontaine negó estos vínculos, persistieron dudas sobre su eventual relación con estas cuentas, cuestionadas además por un sesgo machista al enfocarse principalmente en candidatas mujeres, incluso de su propio sector.
En su momento, la entonces diputada Camila Musante declaró que “los mismos que especulan con los dineros de los jubilados y que entregan pésimas pensiones, las AFP, intentan destruir la democracia. Ha salido a la luz pública una red de trolls, de cuentas que se dedican a difundir información falsa, ligada al señor Bernardo Fontaine”.
En conversación con El Ciudadano, Isabel Godoy, exconvencional del Pueblo Colla quien coincidió con Fontaine en la Comisión 5 de Medio Ambiente, declaró que el nombramiento del economista en Codelco es una “declaración de guerra administrativa contra los territorios”.
Para Godoy, si Máximo Pacheco ya había instalado una gestión arbitraria, que omitía la soberanía de las comunidades en —por ejemplo— las consultas sobre el litio, su nombramiento llega como la consolidación del extractivismo más radical, es poner a cargo de los recursos que le pertenecen a todos los pueblos a un operador del gran capital.
“Mi preocupación es absoluta: bajo su mirada, los procesos de Consulta Indígena serán reducidos a un mero trámite burocrático para validar el despojo, ignorando que nuestra supervivencia depende de la protección de ecosistemas que hoy están al borde del colapso por la ambición estatal”, señaló Godoy.
Respecto a la compatibilidad del cargo con la trayectoria y posturas previas de Fontaine, la exconvencional indicó que para ella, la trayectoria del economista es el “prontuario de alguien que ha trabajado activamente para desmantelar lo público en favor de intereses corporativos”.
Además, Godoy recordó que durante la Convención Constitucional, en la Comisión de Medio Ambiente, Fontaine no solo defendió el saqueo, sino que hizo de la mentira una herramienta política con el fin de frenar cualquier avance en justicia ecológica.
“Una persona que miente con impunidad para proteger el lucro de unos pocos no tiene la catadura moral para dirigir Codelco. Su postura es incompatible con la defensa de los bienes comunes; él representa la cara de una elite que prefiere el desierto absoluto antes que ceder un ápice de sus privilegios”, declaró.
Para la exconvencional, su nombramiento es una clara señal de una violencia institucional, donde el gobierno ratifica política ambiental: el “ecocidio”. Según Godoy, lo que transmite el nombramiento es que la naturaleza es vista como supermercado infinito del cual se puede saquear sin ética ni límites.
“Para ellos, la flora, la fauna y el equilibrio hídrico de Atacama no son vida, sino ‘estorbos’ al flujo del capital. Es una señal de desprecio total hacia los derechos de los Pueblos Originarios, tratándonos como obstáculos en el camino de su mal llamado desarrollo. Están pavimentando el camino para profundizar la destrucción de los salares y las lagunas, entregando la gobernanza de nuestros recursos a quienes solo saben contar utilidades mientras los territorios mueren de sed”, concluyó Isabel Godoy.
Experiencia empresarial vs. controversias: el dilema de su eventual llegada
No se puede negar que Bernardo Fontaine llegaría al directorio de Codelco con una larga trayectoria en grandes empresas. Sin embargo, su experiencia empresarial se ve opacada por una extensa lista de controversias, lo que abre cuestionamientos sobre si alguien tan politizado es el indicado para liderar una empresa que cumple un rol sumamente estratégico para el país.
Con estos antecedentes, su nombramiento podría interpretarse más como una señal política que como una designación técnica, dejando entrever una línea del gobierno que ya hemos visto en otros nombramientos: el orden financiero por sobre el costo social y territorial. También existen riesgos de que lidere una privatización de la empresa crupífera estatal.
Como advirtió Isabel Godoy, Fontaine ya ha dejado clara su postura frente a conflictos ambientales, por lo que su eventual llegada a Codelco podría profundizar tensiones con las comunidades.
Bernardo Fontaine no es un economista que pase desapercibido. Su historial de controversias —especialmente su paso por la Convención y sus vínculos con el sistema de AFP— lo han convertido en una figura que genera evidente rechazo, dejando abierta una pregunta inevitable: ¿puede alguien con ese nivel de cuestionamientos liderar sin generar ruido?
Si algo ha demostrado su trayectoria es una línea coherente en el tiempo: desde su oposición a la reforma tributaria, su defensa del sistema de AFP, su rol en la Convención y los cuestionamientos por campañas comunicacionales, Fontaine ha mantenido una posición clara frente al rol del Estado y el mercado.
En ese sentido, su eventual llegada a CODELCO puede significar el desmantelamiento de la principal empresa estatal del país.
La entrada Bernardo Fontaine, el nombre que suena para Codelco: una amenaza para la crupífera estatal y para el medioambiente se publicó primero en El Ciudadano.
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