Hagamos un pequeño viaje al pasado. Es 2014 y estamos en Silicon Valley. Un ejecutivo llamado John Wall, presidente de QNX, división de Blackberry, acaba de llegar a la meca de la tecnología mundial recién llegado de Waterloo, en Ontario (Canadá). Acude a una reunión con directivos de Audi, uno de los mejores clientes de su empresa. La firma de automoción acaba de anunciar la llegada de Android Auto a sus coches. Mientras tanto, Apple no para de fichar ingenieros de QNX para crear su propio sistema operativo para coches. A Blackerry no paran de crecerle los enanos: tras perder en móviles, ahora lo tenía también realmente mal en el negocio de sistemas de infoentretenimiento. Y entonces, pasó algo. Una cerveza.
La cerveza de la resurrección. El jefe de ingeniería de Audi se fue a tomar una cerveza con él y le confesó que Audi iba a usar los sistemas de infoentretenimiento de Google. Sin embargo, le dijo, su próxima generación de coches seguiría necesitando funciones de seguridad que no existían todavía. Así que a Wall se le ocurrió una idea. En lugar de intentar controlar la pantalla del coche, intentaría conquistar el software que es el pilar de toda esa experiencia. "Las circunstancias que nos hicieron perder el infoentretenimietno hicieron que la empresa pivotara en la dirección adecuada, lo supiéramos o no en aquel momento", contaba Wall. Lo cierto es que no tneían muchas alternativas, sobre todo tras vivir uno de los fenómenos de auge y caída más famosos de la industria tecnológica.
Del todo a la (casi) nada. En 2008 BlackBerry estaba en la cima del mundo. Su capitalización bursátil en aquel momento llegó a los 83.000 millones de dólares, pero a partir de entonces se desplomó a causa fundamentalmente del iPhone Hoy en día su capitalización ronda los 3.000 millones de dólares, pero la sorpresa es que su gran tesoro es un software casi mítico que ha resultado ser un éxito en el mundo de la automoción. Su nombre: QNX.
Cómo acabó BlackBerry haciendo software de coches. En 2010 Research In Motion (RIM) —antiguo nombre oficial de BlackBerry— adquirió QNX. Este sistema operativo en tiempo real que apareció a mediados de los 1980 y que en la década de 2000 cambió su foco totalmente para orientarse a la industria automovilística. Cuando RIM la compró intentó aprovecharlo para su propio sistema operativo, Blackberry 10, pero ya sabemos cómo termino aquello.
El otro gran negocio de QNX. Lo curioso es que mientras que la empresa se hundía en el mercado de los móviles, los ingenieros de QNX que no se habían movido al equipo de smartphones siguieron trabajando en el software para coches. John Wall, presidente de QNX, lleva en la empresa desde que se graduó a principios de los 90, y en una entrevista en The Wall Street Journal recordaba cómo "nadie nos prestaba atención". Aquello fue precisamente lo que cambió el rumbo de la empresa.
Un sistema operativo crucial. QNX es el sistema operativo que hace funcionar las alertas de colisión, las notificaciones de punto ciego, el control de crucero adaptativo, la detección de peatones o los sistemas de corrección de carril. No solo en coches, cuidado: también en motos. Es invisible al usuario, que nunca ve el logo de QNX, pero que desde luego ve que todo funciona. Wall comparaba a sus ingenieros con fontaneros y electricistas: "Lo que hace a QNX prácticamente insustituible es su reputación de no fallar nunca". En Fortune un usuario comentó años antes cómo "la única forma de hacer que este software falle es disparar una bala al ordenador que lo ejecuta".
Un negocio floreciente. Durante años QNX fue una división ignorada dentro de una empresa en crisis, pero hoy en día representa aproximadamente la mitad de los ingresos totales de BlackBerry. El software que fracasó en móviles y tabletas ha acabado siendo casi el único negocio que importa para la compañía, pero es que no se ha limitado a los coches. QNX está integrado en robots quirúrgicos y en decenas de dispositivos médicos en hospitales de todo el mundo. También se usa en plantas industriales y sistemas de automatización que dependen de la seguridad y fiabilidad que QNX proporciona. No está exenta de problemas, desde luego, pero su software sigue siendo clave en muchísimos sistemas críticos.
Premio por llegar tarde. BlackBerry llegó tarde a la revolución del smartphone y perdió. También llegó tarde para intentar conquistar el segmento del infoentretenimiento en la industria del automóvil y perdió. Pero al perder esa segunda batalla, se adaptó y logró reconvertir su sistema operativo en algo para lo que precisamente fue diseñado: un sistema operativo en tiempo real que no falla y cuya latencia y tiempo de respuesta era (y es) extraordinario. Si QNX hubiera seguido tratando de competir con CarPlay o Android Auto probablemente habría desaparecido del todo, pero ahora es refertente absoluto de un nicho donde su fiabilidad es mucho más valiosa que las nuevas y llamativas funciones que suelen vender los sistemas de infoentretenimiento. Hoy en día sus sistemas están instalados en más de 275 millones de vehículos.
BlackBerry va bien. Las acciones de BlackBerry han subido un 50% en los últimos resultados financieros, y la empresa lleva cuatro trimestres consecutivos en beneficios. Eso ha hecho que el CEO de BlackBerry, John Giamatteo, declare que la de su empresa "es ahora una historia de crecimiento". Hay que tomar estos datos con cautela, porque BlackBerry está muy lejos de donde estaba hace casi dos décadas, pero el camino que ha tomado esta empresa parece el adecuado. Puede que no la veamos más competir en el terreno de la movilidad, pero se ha convertido en un elemento fundamental de una industria del automóvil que solo está haciendo una cosa: crecer.
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La noticia
BlackBerry parecía muerta y enterrada. No tienes ni idea de lo importante que sigue siendo (pero no para tu móvil)
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Pastor
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