El elenco de Buenos Aires cayó en un encuentro extraño en Guayaquil. La cancha estaba mala y hubo una expulsión también rara.
La tiraron con balde en Guayaquil. Barcelona recibía a Boca Juniors por el Grupo D de la Copa Libertadores. En Santiago, Universidad Católica miraba de reojo el partido.
Y sucedió lo impensado. Barcelona, pese a ser titular, no era favorito, debido a que en sus primeros tres encuentros no había sumado ningún punto. Mientras tanto, Boca Juniors había estado sólido y empata en el primer puesto con Católica y Cruzeiro, con seis unidades.
¿Qué pasó? Ya sea por la emergencia de su situación, ya sea por la cancha en mal estado, que no permitió un juego fluido, los ecuatorianos terminaron hiriendo al Xeneize y dejaron el grupo aún abierto.
El partido comenzó con varias jugadas erráticas. El borde izquierdo para Boca Juniors, era una verdadera laguna y la pelota se frenaba. Esto permitió que los primeros minutos tuvieran una cuota de rareza.
Más rara, o quizás más mala leche, fue la patada de Santiago Ascacibar cuando se jugaba el minuto 33. El jugador de Boca Juniors simplemente le pateó la cabeza a Milton Céliz, mientras este estaba en el suelo. Roja directa y uno menos para el Xeneize.
Esto terminaría siendo compensado por el árbitro. El codazo del propio Céliz a Paredes, cuando iban seis de descuento, hizo prevalecer la ley del equilibrio. Sin goles y con uno menos, se fueron al descanso.
En la segunda mitad, vendría el único tanto del encuentro. Fue un desborde de Quiñonez y un pase al pie a Tito Villalba, quien remató y puso el único número entero del luminoso (73′).
Esta victoria de los ecuatorianos puede ser compleja para la UC. ¿Por qué? Debido a que Boca Juniors quizás se jugará la clasificación a la siguiente ronda en el último partido, precisamente ante Católica. Será en La Bombonera, por lo que el triunfo ecuatoriano no es una gran noticia para los dirigidos por Daniel Garnero.

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