Miguel Ángel Salvatierra
Bruselas, 10 jul (EFE).- Bruselas se tiñó este viernes de dos matices de rojo ante el partido de cuartos de final del Mundial entre las selecciones de Bélgica y España, con miles de belgas y españoles congregados para compartir pantallas gigantes en algunos puntos de la capital.
Ni si quiera el afamado Manneken Pis, la estatua de un niño que orina y una de las atracciones turísticas más populares de Bruselas, quiso pasar desapercibido por la cita futbolera y amaneció vestido con la indumentaria de los 'Diablos Rojos', que buscan dar la sorpresa ante una España que parte como favorita.
La oferta para disfrutar del encuentro en pantallas gigantes es variada, con instalaciones tanto públicas como privadas en distintos puntos de la capital belga, e incluso iniciativas lideradas por españoles como la de 'Casa Mundial', un antiguo teatro reconvertido en un local que ofrece tres pantallas de gran tamaño en pleno centro de la ciudad.
Allí verán el partido casi mil personas, la gran mayoría españoles, pues dos valencianos son los organizadores de este evento que ya ha registrado llenos en anteriores encuentros de la selección española.
"Pues hoy nos esperamos 900 personas en esta sala, que la verdad nos acoge de maravilla. Y se vive increíble, se vive como en casa. Y yo creo que eso la gente lo nota, lo agradece", dijo a EFE Pablo Fonts, valenciano de 27 años que trabaja en la Comisión Europea.
Con el "corazón partío" estará Miguel Ángel Pérez Lavanera, bruselense de 40 años y de padres españoles, que, pase lo que pase tras el pitido final, estará satisfecho. "Es verdad que tengo un poquito el corazón más español, pero si los belgas ganan estaré muy contento también", relató emocionado.
Al aire libre, la Grand Place, en el centro de la capital y otro de los nodos turísticos de la ciudad, es otro de los lugares en los que se concentrará un gran número de aficionados de ambos equipos, al igual que en otros grandes espacios abiertos en los barrios de Woluwe Saint Lambert, Ixelles o Etterbek, donde en algunas de sus plazas se podrá disfrutar del encuentro en grandes pantallas.
En otras ciudades del país, como Charleroi o Namur (al sur de la capital), también se han instalado "fan zones" donde se proyectará el partido en pantallas gigantes en un ambiente festivo y rodeadas de restaurantes, bares y las típicas freidurías belgas, para que no falten cerveza y patatas fritas, dos de los símbolos nacionales junto a los 'Diablos Rojos' que se verán las caras hoy con La Roja. EFE
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