El Ciudadano
El Departamento de Estado de Estados Unidos, bajo instrucciones directas del secretario Marco Rubio, habría enviado un cable diplomático a sus embajadas en todo el mundo con una misión clara: presionar a los gobiernos para impedir que la Asamblea General de la ONU debata la agresión económica contra Cuba. La filtración, publicada por The Nation y firmada por los periodistas Peter Kornbluh y Ken Klippenstein, confirma las denuncias del gobierno cubano sobre una campaña orquestada para silenciar el debate internacional acerca de las devastadoras consecuencias humanitarias del bloqueo, las sanciones financieras y el cerco energético contra la isla.
El documento, fechado el 1 de julio y clasificado como «sensible pero no clasificado», ordena a las representaciones diplomáticas estadounidenses ejercer presión sobre los países anfitriones para que se opongan a la votación programada para el próximo 7 de julio. Cuba solicitó formalmente ese espacio para exponer los efectos de la agresión que Washington mantiene desde hace más de seis décadas. La estrategia de Rubio no solo busca bloquear el debate, sino también condicionar las intervenciones de quienes participen en él.
Según The Nation el cable establece categorías diferenciadas de países y asigna a cada una instrucciones precisas. A los aliados firmes de Estados Unidos se les alienta a pronunciar discursos que reprendan a Cuba por su supuesta «incompetencia», «corrupción» y «devoción a una teoría económica desacreditada», desviando así la atención de la responsabilidad estadounidense en la crisis. Para las naciones no alineadas, la indicación es clara: abstenerse de hacer cualquier declaración. Pero la advertencia más grave se dirige a los países que históricamente han apoyado a Cuba en Naciones Unidas: Washington estará escuchando atentamente sus intervenciones en el debate y desalienta cualquier argumento que pueda generar «fricciones» en las relaciones bilaterales.
Esta presión diplomática representa un intento sin precedentes de imponer una mordaza global. Estados Unidos no solo mantiene el bloqueo, sino que ahora pretende impedir que el mundo hable sobre él. El cable instruye a los embajadores a argumentar que la resolución anual sobre el embargo ya constituye un espacio suficiente para que Cuba difunda su «propaganda», calificando el debate solicitado como una «pérdida de tiempo y recursos». Sin embargo, detrás de ese discurso subyace el temor a que la comunidad internacional vuelva a condenar abrumadoramente una política que ha sido rechazada en 31 votaciones consecutivas en la Asamblea General.
Mientras el cable afirma que Estados Unidos «se preocupa profundamente por el pueblo cubano» y ofrece 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, la realidad sobre el terreno describe un escenario muy distinto: bloqueo petrolero, sanciones contra empresas extranjeras que operan en la isla, amenazas a naciones que buscan brindar apoyo humanitario y obstáculos sistemáticos a la cooperación internacional.
Además, el gobierno cubano ha aceptado la oferta de ayuda estadounidense desde hace más de un mes, pero el retraso en su entrega contradice las afirmaciones del cable.
La comunidad internacional es plenamente consciente de que la administración Trump empuja metódicamente a la isla hacia un colapso socioeconómico total como parte de una estrategia de coerción para doblegar a los líderes de la isla y provocar un camnbio de gobierno afín a sus intereses.
De hecho, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió recientemente que sanciones tan severas, dirigidas contra sectores completos de una economía y con efectos indiscriminados sobre la población, son incompatibles con el derecho internacional. «Los niños están muriendo porque los médicos carecen de acceso a suministros médicos y medicamentos esenciales. Esto es inaceptable», sentenció.
La Asamblea General de la ONU ha mantenido una posición histórica frente al bloqueo, condenándolo en 31 ocasiones consecutivas de manera abrumadora. Sin embargo, el cable filtrado revela que Estados Unidos busca ahora impedir incluso que el tema sea debatido, porque sabe que la mayoría del mundo rechaza esa política ilegal y extraterritorial. La estrategia orwelliana de culpar a Cuba por la crisis humanitaria mientras se intensifica la guerra económica revela la desesperación de Washington ante el creciente aislamiento internacional.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, resumió la situación con precisión: «Cuba no es ni puede ser una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, que es una potencia militar y nuclear. Cuba no es una amenaza. Pero el bloqueo sí lo es. Es un crimen de lesa humanidad que está ocurriendo ahora». Las consecuencias del bloqueo afectan alimentos, medicinas, combustible, hospitales, transporte y la vida cotidiana de millones de cubanos, configurando un escenario de castigo colectivo que la comunidad internacional no puede seguir ignorando.
La filtración del cable de Rubio constituye una prueba irrefutable de que Estados Unidos no solo mantiene una política de agresión económica, sino que intenta activamente ocultarla al escrutinio global. El próximo 7 de julio, la Asamblea General tendrá la oportunidad de decidir si permite que el debate se lleve a cabo o si cede ante las presiones de Washington.
La entrada Cable filtrado de Rubio expone presión de EE.UU. para bloquear debate sobre Cuba en la ONU se publicó primero en El Ciudadano.
completa toda los campos para contáctarnos