SEÑOR DIRECTOR:
El cambio de mando vuelve a sentirse como la celebración de un año nuevo. Se desean buenas nuevas, se renuevan las esperanzas. Nos sensibilizamos y conectamos con ese Chile que queremos tanto y al que deseamos que le vaya bien.
Todo lo anterior no garantiza que esa conexión dure para siempre. Cuando dejamos de emocionarnos, también se debilita la empatía. Sin sensibilidad no hay preocupación real por el otro, y sin esa preocupación no hay comunidad posible.
Tal vez por eso la infancia parece larga y la adultez breve: porque la repetición vuelve los días previsibles. En la etapa política que Chile comienza, el llamado es simple: no permitir que se instale la indiferencia. Que este año venga cargado de momentos que nos emocionen, y que esa sensibilidad se traduzca en mayor felicidad, personal y colectiva, por un Chile que nos haga vibrar a todos.
Anne Traub
Directora Familias Primero y presidenta AEF
completa toda los campos para contáctarnos