Begoña Fernández
Madrid, 28 mar (EFE).- 'España partida en dos' versiona en cómic el clásico del historiador Julián Casanova y sintetiza la Guerra Civil para un público joven de mano del ilustrador Carles Esquembre y el guionista Miguel Casanova, quien afirma que este episodio histórico no se puede reducir a "una riña de abuelos. Eso es peligroso e ignorante".
En una entrevista con EFE, Miguel Casanova considera que es "peligroso no querer mirar al pasado porque son cosas que se pueden repetir y, aunque no, el lenguaje es importante". Por eso, reprocha al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, que hace unos años frivolizara con la contienda y definiera la Guerra Civil como "una pelea de abuelos".
'España partida en dos', editada por Planeta Cómic y en librerías desde esta semana, es el resultado de un año de trabajo en el que Miguel Casanova, hijo del historiador, y Carles Esquembre han adaptado el ensayo al lenguaje visual, adaptación que ha contado con el visto bueno de Julián Casanova, quien ha ayudado a que la fuerza del cómic fuera de la mano del rigor histórico.
La novela gráfica empieza y finaliza en el Congreso de los Diputados con las mujeres como protagonistas.
En el prólogo, las limpiadoras de la Cámara Baja se afanan el salón de plenos tras la votación que permitió exhumar a Franco del Valle de los Caídos mientras que en el epílogo, una bedel observa los tiros del 23F en el techo del pleno mientras escucha un discurso sobre por qué hay que remover el pasado y devolver la dignidad a los enterrados en fosas comunes.
Dice Miguel Casanova que se le ocurrió esta idea de empezar y acabar en el Congreso para subrayar la "gresca" política actual y para dar protagonismo a la mujer.
Reconoce que, a la hora de sacar personajes históricos en la novela gráfica, se encontró que había pocas mujeres.
"Por supuesto estaban La Pasionaria y Federica Montseny, pero, fue una sorpresa ver la poca relevancia de las mujeres al final de la República y durante la guerra; fueron relegadas a labores domésticas y de cuidados, mientras que los hombres decidían en sus despachos".
La novela gráfica tiene una intención educativa: "El libro de Julián es muy instructivo y queríamos conservar ese espíritu; nos dimos cuenta que el lenguaje del cómic permite acercarnos a otras generaciones que, igual no compran un ensayo como tal", dice el guionista.
No hay un plan concreto, pero sí que 'España partida en dos' se pueda usar como manual en institutos de secundaria, como opción alternativa al libro clásico.
El historiador se muestra muy satisfecho con el resultado de la novela gráfica porque respeta la historia: "Hay creación, pero no invención".
En una entrevista con EFE, Julián Casanova reconoce que hace falta que la gente lea la historia de otra manera: "Los historiadores españoles perdimos años sin dar importancia a la difusión; ahora, en la era digital, es importante contemplar otros formatos".
Casanova cree que la novela ayuda a reflexionar y se muestra preocupado porque hoy un país pueda invadir otro, mandar tropas y romper el orden internacional: "No es que la historia se vaya a repetir, pero hay ecos".
Al historiador también le inquieta la banalización: "Pensábamos que la sociedad civil controlaba a los gobernantes y había culto al orden constitucional, pero nos hemos dado cuenta de que a Trump no lo paran los militares; al contrario, hacen lo que quiere él".
"Cada país tiene un pequeño Trump, y aquí está claro que es Abascal", advierte, al tiempo que apunta al renacimiento de la ultraderecha, "una ola que se manifiesta de manera poderosa".
Para el ilustrador Carles Esquembre, adaptar el cómic de Julián Casanova es "un deseo cumplido y un sueño hecho realidad" ya que los libros del historiador han sido para él textos de cabecera.
Esquembre reconoce la labor titánica del guionista para generar diálogos y trasladar el libro al cómic sin caer en un "ensayo gráfico, con párrafos y estampas".
El dibujante, autor del cómic 'Las Voces Caídas: Poetas de la República', explica que el dibujo en blanco, negro y grises toma la foto como referencia.
"Cuando investigas esa época todo te remite a fotos, pero es importante evitar reproducirlas hay que buscar la tridimensionalidad y la secuencia".
Esquembre cree en la labor educativa del cómic y considera que hay que "bajar de la torre de marfil el academicismo de la historia y acercarla a los alumnos y a los docentes para que les sirva de guía".
Y sobre los paralelismos de la novela con la actualidad, el dibujante sostiene que "el conocimiento histórico está por encima de las explicaciones personales".
A la pregunta de si España sigue partida en dos, Esquembre recuerda las palabras de Miguel Hernández y dice que España "ha nacido para el luto, como el toro". EFE
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