Rafael Peña
Ceuta, 6 ago (EFE).- Una semana después de la entrada masiva en Ceuta de más de 70.000 personas procedentes de Marruecos, la ciudad autónoma trata de recuperar la normalidad, aunque según el gobierno ceutí todavía permanecen irregularmente en sus calles entre 3.000 y 5.000 migrantes y preocupa la situación de más de un millar de menores.
Lo vivido el 30 de julio en el espigón fronterizo del Tarajal recordó a las imágenes de los días 17 y 18 de mayo de 2021, cuando entre 12.000 y 15.000 personas entraron en la ciudad por el mismo lugar, aunque ahora con un balance mucho más trágico, ya que en aguas ceutíes se han recuperado 80 cadáveres y Marruecos ha confirmado 11 muertos en su territorio.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas (PP), ha calificado estos hechos como una "invasión" que no tiene nada que ver con una crisis migratoria, "un ataque a la integridad territorial de Ceuta y de España" que en pocas horas desbordó a la ciudad.
Casi el 90 por ciento de los que accedieron a Ceuta fueron regresando a Marruecos de forma progresiva al encontrarse con una ciudad en la que habían cerrado los comercios, los bares y los restaurantes, con lo que tenían muchas dificultades para encontrar agua y comida, y al darse cuenta de que no iba a ser posible su regularización.
Los datos del Gobierno ceutí facilitados a EFE elevan a entre 3.000 y 5.000 las personas que todavía permanecen en la ciudad, principalmente en los entornos de barriadas periféricas, en las zonas de costa de difícil acceso y en los montes.
La entrada masiva tuvo su lado más trágico en las personas fallecidas ahogadas o por aplastamiento. El Instituto de Medicina Legal (IML) de Ceuta ha recibido 80 cadáveres, a los que ya se ha realizado la autopsia, aunque según los datos del miércoles por la tarde, solo dos personas habían sido identificadas a través de sus huellas dactilares, puesto que estaban registrados en España.
Uno de los capítulos más preocupantes para la vuelta a la normalidad es la situación de los menores no acompañados que entraron en la ciudad. Hasta este jueves había censados 528, aunque todavía quedaban muchos por identificar por parte de la Policía Nacional y las autoridades ceutíes los cifran en más de mil.
El Gobierno ceutí, encargado de la tutela de estos menores, ya ha apelado a la solidaridad del resto de las comunidades autónomas, ya que asegura que tiene una sobreocupación del 2.600 por ciento al tener ya acogidos a unos 1.107 niños cuando debería tener una ocupación ordinaria de 29 menores.
Para atender a estos menores, se han habilitado varios centros de emergencia gestionados por organizaciones como Samu o Engloba, a la espera de que se aplique la contingencia migratoria para que puedan ser desplazados a la península.
Un sector muy afectado por la crisis han sido los comercios, bares y restaurantes, que mantuvieron sus negocios cerrados durante el mismo día y el posterior a la entrada masiva ante el temor a posibles problemas de orden público.
Tanto la Cámara de Comercio como la Confederación de Empresarios de la ciudad han apelado en estos días a la solidaridad para que el Estado ofrezca ayudas económicas a las empresas y los autónomos de la ciudad que no pudieron abrir sus negocios o acudir a sus trabajos durante los días 30 y 31 de julio.
Prácticamente todos los sectores económicos relacionados con el sector servicios se mantuvieron cerrados durante dos días en previsión de cualquier incidencia relacionada con la situación vivida en la frontera, según han comentado a EFE fuentes del sector empresarial.
Esa crisis ha tenido su vertiente política, que en los primeros días se tradujo en la visita a la ciudad de los principales líderes políticos.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estuvo en Ceuta un día después de la entrada masiva junto con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el sábado hizo acto de presencia el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el domingo el líder de Vox, Santiago Abascal.
Aunque no ha acudido a la ciudad, el rey Felipe se ha mostrado preocupado por la situación y este jueves recibe en Marivent al presidente Vivas.
Pasados los primeros días, el enfrentamiento político se centra en si el Gobierno tuvo información sobre lo que iba a ocurrir y si actuó con celeridad y en cómo se va a acoger a los menores, teniendo en cuenta la oposición de los gobiernos autonómicos gobernados por el PP y Vox. EFE
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