Javier Díaz Plaza
Tarragona, 6 jul (EFE).- Dos de cada tres jóvenes de entre 16 y 24 años 'hablan' de salud mental con ChatGPT y le consultan cuestiones relacionadas con estrés, ansiedad o problemas con familiares, amigos o la pareja, según un estudio del departamento de Psicología de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona.
El estudio, que analizó a 500 personas de entre 16 y 90 años, señala que la mayoría de los usuarios no emplea la inteligencia artificial (IA) para obtener un diagnóstico, sino para ordenar sus pensamientos, aprender estrategias para gestionar mejor sus emociones y disponer de una visión más amplia de sus problemas cotidianos antes de tomar una decisión o afrontar una situación difícil.
"Para muchos jóvenes, 'conversar' con ChatGPT es más sencillo que ir al psicólogo. La respuesta de la inteligencia artificial es inmediata, está disponible las 24 horas del día, es gratis y basta con disponer de un teléfono móvil o un ordenador para acceder a ella. Además, sienten que pueden expresarse sin miedo al juicio de los demás", explica a EFE la investigadora del Departamento de Psicología de la URV, Anna Huguet.
El estudio, publicado en la revista 'Journal of Public Health', se llevó a cabo hace un año y se centró solo en ChatGPT. "Seguramente, si lo hiciéramos ahora, el porcentaje de personas que recurre a esta inteligencia artificial y a otras sería mayor", apunta el estudiante del máster en Psicología General Sanitaria Llorenç Díaz.
La investigación parte de una realidad cada vez más presente: muchas personas recurren a herramientas digitales para buscar información, ordenar ideas o encontrar orientación ante situaciones de estrés, ansiedad, conflictos personales u otras dificultades relacionadas con el bienestar emocional.
"ChatGPT no es una herramienta diseñada para hacer terapia ni dispone de validación clínica como recurso de salud mental, por lo que, en ningún caso, puede sustituir a un profesional sanitario", subraya Huguet.
Para la investigadora, el uso de esta herramienta puede ser beneficioso "cuando el usuario mantiene una actitud crítica frente a las respuestas obtenidas". El riesgo, añade, "aparece cuando se aceptan las respuestas como verdades absolutas sin cuestionarlas ni contrastarlas".
La tristeza, el bajo estado de ánimo, las dificultades para dormir, la soledad, las experiencias traumáticas, las adicciones o las conductas autolesivas son otras de las consultas, aunque menos habituales, vinculadas con la salud mental.
Sergi, un joven de Tarragona, asegura que ha recurrido a ChatGPT para tratar de solucionar su mal de amores. "Lo pasé muy mal tras romper con una pareja y le contaba a la IA cómo me encontraba, si creía que debía llamarla… Era como tener una conversación con un amigo al que le podía explicar cualquier cosa", dice.
Los investigadores recogieron también el caso de un hombre que se refugió en ChatGPT para superar un duelo. "Le fue muy bien para poder gestionarlo", cuenta Díaz.
"Los resultados que hemos obtenido sugieren que ChatGPT puede actuar como un recurso complementario y de primer acceso para preocupaciones cotidianas relacionadas con el bienestar emocional, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes", añade Huguet.
Eso sí, a quienes realizan consultas sobre salud mental a la IA les asaltan principalmente dos dudas: la incertidumbre sobre la fiabilidad de las respuestas y la confidencialidad de lo que escriben (¿los datos se borran o dónde van?).
"Si cada vez más personas, especialmente jóvenes, las utilizan para hablar de preocupaciones emocionales, habrá que explicar bien sus posibilidades y sus límites, identificar en qué situaciones pueden ser útiles y dejar claro cuándo es necesario buscar ayuda profesional", concluye Llorenç Díaz. EFE
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