Chile y China en el largo plazo

De ser un actor relativamente desconocido hace tres décadas, a convertirse en nuestro primer socio comercial y pilar de la inserción internacional de Chile en el Asia Pacífico, China es y seguirá siendo relevante para nuestro país.

Diferencias entre ambos países por cierto que existen. Sin embargo, desde esa diversidad, empresarios a ambos lados del océano han sido capaces de descubrir oportunidades, abrir mercados, entenderlos y fidelizarlos, sirviendo a millones de consumidores de ambos países.

Un aspecto central en la evolución de esta relación ha sido la comprensión mutua, no exenta de dificultades, de nuestros sistemas legales y de nuestras respectivas reglas de apertura. En el caso de Chile, el principio de no discriminación exige reglas iguales para todos, sin privilegios, así como la prescindencia de entendimientos a nivel de Estados para desarrollar negocios. Eso sí, existe una base común de reglas y un catalizador central: el TLC entre Chile y China, que cumplió 20 años desde su entrada en vigor.

El libre mercado, la inserción internacional y la no discriminación han sido basales para el éxito económico y social de Chile durante las últimas décadas. Por eso, pese a un escenario internacional a veces abrumador e impredecible, no nos debemos confundir: dichos pilares son los que deben seguir guiándonos para navegar el desafiante escenario geopolítico actual.

En esa tarea el sector privado, al igual que para otras relaciones bilaterales, cumple y cumplirá un rol central. Uno de sus principales vehículos es el Consejo Empresarial Chile-China de Sofofa, el que desde hace más de dos décadas ha sido la principal plataforma de diálogo, coordinación y generación de confianza entre los sectores privados de ambos países. Su agenda para este 2026, incluye explorar nuevas oportunidades para incorporar mayor valor agregado, mirando hacia las nuevas regiones en China, donde surgen nuevos consumidores, polos tecnológicos, centros logísticos y ecosistemas de innovación.

La diversificación para Chile es central. Tenemos la necesidad de hacer crecer “la torta”, allí donde sea posible y eso evidentemente que incluye mirar otros destinos, pero no tiene por qué ser a costa de ningún socio comercial.

No debe sorprender a nadie que uno de los principales desafíos para el futuro inmediato está en la relación China-EE.UU., nuestros principales socios comerciales.

La reciente cumbre entre los presidentes de ambas potencias en Beijing, más allá de la incertidumbre sobre sus anuncios específicos, dejó una conclusión objetiva: optaron por estabilizar su relación. Sea esto una normalización de fondo o una pausa táctica, abre una ventana de previsibilidad que conviene a economías abiertas como la nuestra.

Por ello, debemos estar atentos y APEC 2026, con China como economía anfitriona, ofrece una oportunidad especialmente relevante para entender las dinámicas en curso. Hay mucho ocurriendo y, para Chile, también mucho por entender.

Por Rodrigo Yáñez, Secretario general de Sofofa

Junio 17, 2026 • 2 horas atrás por: LaTercera.com 37 visitas 2210558

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