El Ciudadano
A más de medio siglo del establecimiento de relaciones diplomáticas, Chile y Vietnam consolidan un vínculo basado en la confianza política, el comercio y una visión compartida de integración global, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y reconfiguración económica.
El 25 de marzo de 1971, en plena Guerra Fría y en medio de un escenario internacional polarizado, Chile tomó una decisión que marcaría su política exterior en las décadas siguientes: establecer relaciones diplomáticas con Vietnam, país que entonces enfrentaba una guerra por su independencia. A 55 años de ese hito, el vínculo bilateral no solo se mantiene vigente, sino que se proyecta como una alianza estratégica entre dos economías abiertas al mundo.
“No fue simplemente un hito histórico, sino la expresión de una decisión política clara… una opción por una diplomacia independiente, basada en el respeto del derecho de autodeterminación de los pueblos”, afirma el embajador de Vietnam en Chile, Nguyễn Việt Cường, en entrevista con El Ciudadano.
Para el diplomático, ese gesto inicial tuvo un valor profundo: “constituyó el primer punto de encuentro entre ambos pueblos… en una convicción fundamental: el derecho de cada nación a elegir su propio camino”.
A lo largo de más de cinco décadas, Chile y Vietnam han transitado procesos históricos distintos, pero han convergido en principios comunes. Según el embajador, el respeto mutuo ha sido clave para sostener el vínculo: “lo que ha sostenido la solidez de la relación bilateral es el respeto por las opciones de desarrollo de cada país y la no injerencia en los asuntos internos”.
Ese principio se ha traducido en una creciente cooperación política y económica, reforzada por hitos como el Tratado de Libre Comercio bilateral —vigente desde 2014— y la participación conjunta en foros multilaterales como APEC y el CPTPP.
La reciente visita del presidente vietnamita Luong Cuong a Chile en noviembre de 2024 —la primera en 15 años— marcó un nuevo impulso. “Refleja el carácter verdaderamente maduro de la relación bilateral: confiable, sólida y con vocación de avanzar hacia nuevas etapas”, sostiene Nguyễn Việt Cường.
El intercambio comercial entre ambos países alcanza cerca de 1.800 millones de dólares y ha mostrado un crecimiento sostenido. Sin embargo, aún está lejos de su potencial.
“El desafío ahora radica en fortalecer vínculos más directos entre empresas, comunidades científicas y ciudadanos”, explica el embajador, quien identifica como obstáculos la distancia geográfica y el limitado conocimiento mutuo entre pequeñas y medianas empresas.
Aun así, la complementariedad económica es evidente. Chile destaca como proveedor de cobre y litio —insumos clave para la transición energética— mientras Vietnam se consolida como un polo industrial y tecnológico en Asia.
“No se trata de una relación de materias primas por manufacturas, sino de dos economías que avanzan hacia un modelo de crecimiento verde y sostenible”, subraya el diplomático.
La relación ya tiene expresiones concretas en la vida cotidiana: productos chilenos como cerezas y salmón se han vuelto habituales en ciudades como Hanói o Ho Chi Minh, acortando simbólicamente los casi 19 mil kilómetros que separan a ambos países.
Más allá de los indicadores económicos, la relación Chile–Vietnam revela una coincidencia estratégica más profunda: su apuesta por la integración internacional.
“La fortaleza de una nación no proviene del aislamiento, sino de saber abrirse de manera adecuada, integrándose al mundo sin renunciar a su identidad y soberanía”, plantea Nguyễn Việt Cường.
Chile, con más de 30 tratados de libre comercio, y Vietnam, con más de 17, comparten una visión de desarrollo basada en la diversificación de socios y la inserción global. En un escenario internacional donde resurgen tendencias proteccionistas, esta coincidencia adquiere un valor particular.
En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, crisis climática y desafíos energéticos, la relación entre Chile y Vietnam aparece como un ejemplo de cooperación sostenida.
“Demuestran con hechos concretos su compromiso con el comercio multilateral y la cooperación internacional… no a través de declaraciones, sino mediante acciones coherentes y sostenidas”, afirma el embajador.
El mensaje es claro: integración e independencia no son conceptos opuestos, sino complementarios.
A 55 años del inicio de sus relaciones diplomáticas, Chile y Vietnam no solo celebran su pasado, sino que proyectan su futuro en un escenario global cambiante.
“Los 55 años de relaciones constituyen una demostración de que dos países en extremos opuestos del mundo pueden construir una relación profunda cuando sitúan el respeto mutuo como fundamento”, concluye Nguyễn Việt Cường.
Y añade una mirada hacia lo que viene:
“Estoy convencido de que las páginas más significativas de la amistad entre Vietnam y Chile aún están por escribirse”.
La entrada Chile y Vietnam: 55 años de una relación estratégica que mira al Pacífico se publicó primero en El Ciudadano.
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